A pesar de la reciente apertura de Siria hacia Occidente tras el derrocamiento del líder respaldado por Rusia, Bashar al-Assad, el país continúa dependiendo en gran medida del petróleo ruso. En lo que va de 2023, las importaciones de petróleo desde Rusia han aumentado aproximadamente un 75% en comparación con el promedio estimado de 2025, alcanzando un promedio de 60,000 barriles por día (bpd). Este incremento se produce en un contexto donde Siria busca diversificar sus fuentes de suministro, pero enfrenta dificultades para encontrar alternativas viables.

El año pasado, Siria recibió un total de 16.8 millones de barriles de petróleo de Rusia, lo que representa alrededor de 46,000 bpd. Sin embargo, este año, la cifra ha crecido significativamente, lo que refleja la continua dependencia del país en un momento en que intenta reconstruir su sector energético devastado por años de guerra civil. Según datos de seguimiento de buques, cerca de dos docenas de petroleros, todos bajo sanciones occidentales, han estado transportando regularmente petróleo desde Rusia hacia Siria.

La situación es delicada para el nuevo liderazgo sirio, que ha visto cómo Estados Unidos y otros países occidentales levantan sanciones por primera vez en décadas. Sin embargo, la posibilidad de que Estados Unidos imponga nuevas sanciones a Rusia por su falta de cooperación en el conflicto de Ucrania podría poner en riesgo la importación de petróleo ruso, según el economista sirio Karam Shaar. Esto podría generar una crisis energética en Siria, que ya enfrenta serios problemas de infraestructura y suministro.

Siria ha intentado diversificar sus fuentes de petróleo, buscando acuerdos con Turquía para obtener suministros, pero hasta ahora sin éxito. A pesar de esta dependencia, el país también está buscando atraer inversiones de empresas occidentales para desarrollar su sector de petróleo y gas, que ha quedado en ruinas tras el conflicto. La empresa estatal Syrian Petroleum Company ha manifestado su intención de otorgar licencias de exploración a grandes compañías internacionales, incluyendo a Chevron y TotalEnergies, para aprovechar las reservas de hidrocarburos del país.

A medida que Siria intenta reactivar su industria energética, los inversores deben estar atentos a la evolución de las relaciones internacionales y a las decisiones de Estados Unidos respecto a las sanciones. La situación en Siria podría tener repercusiones en el mercado energético global, especialmente si se producen cambios en la dinámica de suministro de petróleo en la región. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se desarrollan estas relaciones y qué impacto tendrán en la economía siria y en el mercado energético en general.