- Desde hoy, cientos de productos comenzarán a ingresar a la UE y al Mercosur con tarifas reducidas.
- La carne bovina importada por la UE del Mercosur verá una reducción de aranceles de 12,8% a 7,5% para 9 mil toneladas este año.
- El acuerdo se considera temporal hasta que todos los Parlamentos de la UE lo aprueben, lo que añade incertidumbre.
- Las negociaciones sobre la distribución de cuotas dentro del Mercosur están en curso, afectando la competitividad de algunos países.
- Se espera que el volumen de transacciones entre ambos bloques alcance los 110 mil millones de euros en 2025.
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur entra en vigor hoy, tras casi 27 años de negociaciones. Desde las primeras horas del día, cientos de productos comenzarán a ingresar a ambos bloques con tarifas reducidas. Este acuerdo, aunque se considera temporal hasta que todos los Parlamentos de la UE lo aprueben, marca un hito en las relaciones comerciales entre Europa y América del Sur, especialmente para Brasil, que es uno de los principales beneficiarios.
La parte comercial del acuerdo es la más esperada por las empresas de ambos lados. Se establecen cronogramas para la reducción de aranceles en productos clave como carne, soja, minerales y automóviles. Por ejemplo, la carne bovina importada por la UE desde el Mercosur verá una reducción de aranceles de 12,8% a 7,5% para una cantidad predefinida de 9 mil toneladas en este año, aumentando gradualmente hasta 54,45 mil toneladas en 2031. Esto representa una oportunidad significativa para los productores brasileños, que buscan expandir su presencia en el mercado europeo.
Sin embargo, el acuerdo no está exento de desafíos. A pesar de que la parte comercial comienza a funcionar, el aspecto institucional y político está en pausa a la espera de la aprobación de los Parlamentos europeos, lo que podría complicar la implementación a largo plazo. Además, el Parlamento Europeo ha solicitado un dictamen sobre el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que añade incertidumbre sobre su futuro. Las empresas deben estar atentas a estos desarrollos, ya que cualquier cambio podría afectar sus estrategias comerciales.
Desde el lado del Mercosur, las negociaciones sobre la distribución de las cuotas establecidas por el acuerdo están en curso. Esto es crucial, ya que determinará cuánto puede exportar cada país dentro del bloque. Por ejemplo, la carne bovina y los productos lácteos son áreas donde se están discutiendo las cuotas. La falta de consenso interno podría limitar el acceso de algunos países a los beneficios del acuerdo, lo que afectaría su competitividad en el mercado europeo.
A futuro, es importante monitorear cómo se desarrollan las negociaciones internas en el Mercosur y las decisiones del Parlamento Europeo. La implementación completa del acuerdo podría tardar años, y las empresas deben prepararse para adaptarse a un entorno comercial en evolución. En 2025, se espera que el volumen de transacciones entre ambos bloques alcance los 110 mil millones de euros, lo que subraya la importancia de este acuerdo para el comercio internacional en la región. Las empresas argentinas, en particular, deben estar atentas a cómo este acuerdo puede influir en sus exportaciones y en la competitividad de sus productos en el mercado europeo.
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