En el primer trimestre de 2026, Pemex logró reducir su deuda financiera a 79,000 millones de dólares, lo que representa una disminución del 7.8% respecto a los 85,200 millones de dólares reportados al cierre de 2025. Este es el nivel más bajo de deuda que la petrolera ha registrado desde 2014, un avance que, aunque aún insuficiente frente a su tamaño de deuda, indica un cambio en su estrategia de manejo de pasivos. El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, atribuyó esta mejora a una combinación de disciplina financiera y condiciones más favorables para el refinanciamiento.

El proceso de reducción de deuda se ha visto respaldado por el uso responsable de las aportaciones del gobierno federal y la implementación de estrategias de manejo de pasivos. Estas acciones han permitido a Pemex amortizar más deuda de la que refinancia, lo que es crucial dado que la empresa sigue siendo considerada la petrolera más endeudada del mundo. En este contexto, el regreso de Pemex al mercado de capitales el 13 de febrero de 2026, tras nueve años de ausencia, fue un movimiento clave para mejorar su perfil de vencimientos.

La emisión de certificados bursátiles por 31,500 millones de pesos fue sobresuscrita en 2.5 veces, lo que permitió una compresión promedio de 42 puntos base en el precio final. Los recursos obtenidos se destinaron al pago de pasivos financieros con vencimientos en 2026, lo que contribuyó a aliviar las presiones de corto plazo. Además, Pemex ha avanzado en la reducción de su deuda con proveedores y contratistas, que se ubicó en 375,121 millones de pesos, una disminución del 14% respecto al cierre del año anterior.

Sin embargo, a pesar de la reducción en su carga financiera, Pemex reportó pérdidas netas de 45,992 millones de pesos en el primer trimestre, un incremento del 6% en comparación con el mismo periodo de 2025. Este resultado negativo se debe a menores ventas, un deterioro de activos, mayores costos financieros y pérdidas cambiarias. Durante este periodo, la empresa enfrentó una pérdida cambiaria de 8,900 millones de pesos, aunque esta fue menor que la de 15,100 millones del año anterior, en un entorno de depreciación del peso frente al dólar.

A futuro, los inversores deben estar atentos a cómo Pemex continuará manejando su deuda y si las medidas adoptadas darán resultados positivos en sus estados financieros. La empresa deberá seguir enfrentando desafíos operativos y financieros, y se espera que en los próximos trimestres se evalúen los efectos de sus estrategias de refinanciamiento y la evolución de los precios del petróleo. La situación de Pemex es relevante no solo para México, sino también para el contexto regional, ya que su desempeño puede influir en las decisiones de inversión en el sector energético en América Latina.