- Los bonos en dólares argentinos subieron hasta 0,46% en la última jornada de abril.
- El Brent se cotiza por encima de los 121 dólares por barril, aumentando las preocupaciones sobre la recesión global.
- El riesgo país, medido por J.P. Morgan, se sostiene por encima de los 530 puntos básicos.
- Las compras del BCRA en el MULC podrían continuar este trimestre, pero el mercado está atento a la emisión de deuda internacional.
- Los indicadores de inflación en Argentina muestran señales de desaceleración, pero aún no se ha perforado el 2% mensual.
En la última jornada de abril, los bonos soberanos argentinos registraron subas moderadas, destacándose el Bonar 2030 con un incremento del 0,46%. Este comportamiento se da a pesar de un contexto internacional adverso, marcado por la crisis energética global y la incertidumbre en torno al suministro de petróleo y gas. Los títulos en dólares, como el Global 2041 y el Global 2046, también mostraron avances, con subas de 0,36% y 0,3% respectivamente, lo que refleja un interés renovado en la deuda argentina a pesar de los desafíos externos.
La tensión internacional se intensifica debido a la situación en el estrecho de Ormuz, donde un posible bloqueo prolongado ha llevado a un aumento significativo en los precios del petróleo. Actualmente, el Brent se encuentra por encima de los 121 dólares por barril, lo que ha generado preocupaciones sobre una posible recesión económica global. Sin embargo, a pesar de este clima de incertidumbre, Wall Street y otras bolsas internacionales han mostrado un comportamiento positivo, lo que podría estar influyendo en la percepción de riesgo de los inversores hacia los activos argentinos.
El riesgo país, medido por el índice de J.P. Morgan, se mantiene por encima de los 530 puntos básicos, lo que indica que los inversores aún ven a Argentina como un país con un nivel de riesgo elevado. A pesar de las compras del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el mercado de cambios, que se espera continúen durante este trimestre, el mercado está atento a la demora en la emisión de deuda en el exterior y a los indicadores de humor social que afectan al gobierno. Aunque estos indicadores no han alcanzado los mínimos de gestiones anteriores, la situación sigue siendo delicada.
Desde una perspectiva local, el impacto del aumento en los precios de la energía podría trasladarse a los costos en Argentina, lo que complicaría aún más la situación inflacionaria. Según analistas, si bien hay señales de una desaceleración en la inflación durante abril, aún estamos lejos de una caída significativa que permita perforar el umbral del 2% mensual. Esto es crucial para los inversores que buscan estabilidad en el mercado local, ya que la inflación sigue siendo un factor determinante en la economía argentina.
De cara al futuro, los inversores deberán estar atentos a los próximos eventos que podrían influir en el mercado de bonos. La evolución de la crisis energética, así como la respuesta del BCRA a la situación cambiaria y la inflación, serán factores clave a monitorear. Además, se espera que el gobierno argentino realice anuncios sobre nuevas emisiones de deuda, lo que podría tener un impacto directo en el comportamiento de los bonos en el corto plazo. Las decisiones de política monetaria en Estados Unidos también jugarán un papel relevante en la dinámica de los mercados emergentes, incluida Argentina.
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