Durante el primer trimestre de 2026, la demanda global de oro alcanzó un nuevo récord, impulsada principalmente por las compras de lingotes y monedas, que totalizaron 474 toneladas, lo que representa un crecimiento del 42% en comparación con el mismo período del año anterior. Este aumento en la demanda se tradujo en un valor total de 193.000 millones de dólares, un incremento del 74% respecto al año anterior. Este fenómeno se produce en un contexto donde el precio del oro ha alcanzado niveles históricos, estableciendo un promedio trimestral de 4.873 dólares la onza, con un pico de 5.405 dólares en enero de 2026, seguido de una corrección significativa en los precios.

El crecimiento en la demanda de oro se ha visto respaldado por un aumento en la inversión, que ha superado la producción minera. Según datos de Metals Focus y el World Gold Council, la demanda total de oro, incluyendo operaciones extrabursátiles, fue de 1.231 toneladas, un 2% más que el año anterior. Sin embargo, la oferta de oro solo creció un 2% interanual, lo que indica que la producción no está manteniendo el ritmo con la creciente demanda de inversión. Este desbalance ha llevado a un aumento en el valor de la demanda, a pesar de que la producción de joyería ha disminuido un 23% interanual, lo que refleja la presión de los precios altos sobre el consumo.

Un aspecto notable de este trimestre ha sido la actividad de los bancos centrales, que compraron 244 toneladas de oro, un aumento del 3% interanual. A pesar de un repunte en las ventas, las compras netas de los bancos centrales continúan aumentando, lo que refuerza la tendencia de acumulación de reservas de oro en un entorno de incertidumbre económica. Este comportamiento sugiere que los bancos centrales están buscando diversificar sus reservas y protegerse contra la inflación y la volatilidad del mercado.

La corrección reciente en los precios del oro ha estado vinculada a las expectativas de tasas de interés más altas, impulsadas por la reactivación de preocupaciones inflacionarias y la reestructuración de la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU. bajo la presidencia de Kevin Warsh. Los inversores están ajustando sus expectativas en función de una posible menor orientación al mercado y un balance más reducido del banco central. Esto podría afectar la demanda de oro a corto plazo, ya que los inversores evalúan el impacto de las tasas de interés en sus decisiones de inversión.

Mirando hacia el futuro, la elevada prima de riesgo geopolítico seguirá siendo un factor clave en las proyecciones de demanda de oro para 2026. Los expertos sugieren que la combinación de alta inflación, precios persistentes del oro y compras de bancos centrales seguirá impulsando la demanda de inversión. Sin embargo, las tasas de interés elevadas a largo plazo podrían limitar el crecimiento de la demanda. Los inversores deben estar atentos a las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y a la evolución de la situación geopolítica, ya que estos factores influirán en el comportamiento del mercado del oro en los próximos meses.