A pesar de un contexto de conflicto prolongado, la economía israelí muestra signos de resiliencia. El Banco de Israel ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento para este año, situándolo en un 3.8% para 2026, una reducción de 1.4 puntos porcentuales. Sin embargo, el gobernador del banco, Amir Yaron, ha expresado que si se resuelven los conflictos en la región, la economía podría recuperarse y alcanzar un crecimiento del 5.5% en el próximo año. Esto contrasta con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que estima un crecimiento del 3.5% para este año, superando a economías como la de Estados Unidos (2.3%) y la Unión Europea (1.3%).

La deuda pública de Israel se mantiene en un nivel relativamente bajo, con un ratio de deuda a PIB del 69.8% para este año, en comparación con el 123.7% de los países del G7. A pesar de un ligero aumento en la tasa de desempleo, que alcanzó el 3.2% en marzo, Israel sigue por debajo de las tasas de desempleo de Estados Unidos (4.3%) y la zona euro (6.2%). En cuanto a la inflación, se ha mantenido estable en un 1.9% desde el inicio del conflicto con Irán, en contraste con el aumento de precios en otras economías desarrolladas.

El impacto del conflicto ha sido significativo, especialmente en el sector turístico y en el gasto del consumidor, lo que podría afectar las proyecciones de crecimiento a corto plazo. Sin embargo, la analista Keren Uziyel del Economist Intelligence Unit destaca que la economía israelí ha mostrado una capacidad de recuperación gracias a un sector privado resiliente, una fuerza laboral altamente calificada y un crecimiento sostenido en áreas como la exportación de tecnología y defensa. En 2025, Israel registró sus dos mayores acuerdos de inversión extranjera en ciberseguridad, lo que subraya la confianza de los inversores en el potencial de crecimiento del país.

A largo plazo, la evolución de la economía israelí dependerá de la resolución del conflicto y de la percepción de seguridad en la región. La presión sobre el gasto público y la necesidad de ajustes fiscales son factores que el gobierno deberá considerar para mantener la confianza de los inversores. La analista Uziyel también advierte que, a pesar de un entorno macroeconómico sólido, el conflicto podría afectar varios aspectos de la economía israelí, incluyendo la actividad del consumidor y los ingresos fiscales.

En cuanto a los mercados de capitales, el índice Tel Aviv 35 ha experimentado un aumento del 20% desde principios de año, lo que refleja una recuperación notable en medio de la incertidumbre. La moneda israelí, el shekel, ha ganado casi un 7% frente al dólar estadounidense, lo que indica una creciente confianza de los inversores. Sin embargo, la situación geopolítica sigue siendo un factor crítico que podría influir en la dirección futura de la economía y los mercados financieros israelíes. La atención se centrará en las negociaciones de paz y en cómo estas podrían impactar el clima de inversión en el país.