El dólar global se fortaleció un 0,2% este martes, alcanzando los 98,66 puntos en el índice dólar, cortando una racha de dos días de pérdidas. Este aumento se produce en un contexto de creciente aversión al riesgo en los mercados internacionales, impulsada por la guerra en Medio Oriente y la incertidumbre en torno a las decisiones de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. La demanda por activos seguros ha aumentado, reflejando la falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, lo que ha llevado a los inversores a buscar refugio en el billete verde.

La tensión geopolítica ha sido un factor determinante en el comportamiento del dólar. El presidente estadounidense, Donald Trump, consideró una nueva propuesta de Irán para avanzar hacia un acuerdo, pero la desestimó por no abordar adecuadamente el programa nuclear. Este estancamiento en las negociaciones ha mantenido la presión sobre el estrecho de Ormuz, vital para el suministro energético global. Como resultado, el precio del petróleo Brent subió cerca de un 2,8%, lo que refuerza las presiones inflacionarias y limita las expectativas de recortes de tasas por parte de la Fed.

En el ámbito de las acciones, Wall Street cerró en terreno negativo, con el Nasdaq cayendo un 0,90% y el S&P 500 retrocediendo un 0,49%. Las acciones tecnológicas fueron las más afectadas, especialmente en el sector de semiconductores, donde empresas como Nvidia y AMD vieron caídas de hasta más del 4%. Este retroceso se vio impulsado por informes que cuestionaron el crecimiento de OpenAI, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad de las inversiones en infraestructura tecnológica. Sin embargo, no todas las empresas sufrieron pérdidas; Coca-Cola, por ejemplo, subió un 3,9% tras mejorar sus previsiones anuales.

La reunión de la Fed, que se espera sea la última bajo la presidencia de Jerome Powell, está en el centro de atención de los inversores. Aunque no se anticipan cambios en las tasas de interés, cualquier señal sobre el rumbo de la política monetaria será analizada con detenimiento. La posible llegada de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Fed añade un nivel adicional de incertidumbre, especialmente en un contexto donde el encarecimiento de la energía podría obligar a mantener una postura más restrictiva.

Mirando hacia el futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones que tome la Fed en su próxima reunión y a la evolución de la situación en Medio Oriente. La falta de claridad en las negociaciones con Irán y el impacto del aumento del petróleo sobre la inflación son factores que podrían influir en la política monetaria. Además, el desempeño del sector tecnológico y las acciones de empresas clave como Nvidia y Oracle serán indicadores importantes para evaluar la salud del mercado en el corto plazo.