El Ibovespa, el principal índice de la B3 en Brasil, cerró el 28 de abril de 2026 con una caída del 0,51%, finalizando en 188.618 puntos. Esta es la quinta sesión consecutiva en la que el índice muestra un descenso, tras haber oscilado entre un máximo de 189.578,50 y un mínimo de 187.236,80. En el mercado cambiario, el dólar se mantuvo prácticamente estable frente al real, con una ligera baja del 0,01%, cotizando a R$ 4,982 después de alcanzar un pico de R$ 5,016 y un mínimo de R$ 4,972 durante la jornada.

Las pérdidas en el índice fueron impulsadas principalmente por las blue chips, destacando la caída de Vale (VALE3) que retrocedió un 1,30% justo antes de la publicación de su informe financiero. Además, los grandes bancos también contribuyeron al desempeño negativo, con acciones como las preferenciales de Bradesco (BBDC4) cayendo un 0,81%. Este comportamiento se suma a la presión que ya venían enfrentando en sesiones anteriores, lo que refleja un clima de incertidumbre en el mercado.

Por otro lado, las empresas del sector energético, especialmente las petroleras, lograron destacarse en medio de la caída general del índice. Las acciones de Petrobras (PETR3 y PETR4) subieron un 0,72% y un 0,32%, respectivamente, impulsadas por el aumento significativo en los precios del petróleo a nivel internacional. Los contratos futuros del petróleo cerraron en niveles altos, con el Brent alcanzando los 111,26 dólares por barril, un incremento del 2,79%, y el WTI subiendo un 3,69% a 99,93 dólares. Este aumento se debe a las tensiones geopolíticas, especialmente el impasse en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que ha cerrado el Estrecho de Ormuz, una de las rutas de exportación más importantes del mundo.

El economista Bruno Perri, de Forum Investimentos, señala que el Ibovespa ha seguido la tendencia global marcada por la aversión al riesgo, en un contexto donde el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha elevado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. En el ámbito interno, la presión inflacionaria derivada del choque energético también ha impactado negativamente en el sentimiento del mercado. La reciente lectura del IPCA-15, que refleja el aumento de precios en alimentos y combustibles, ha elevado la preocupación sobre el presupuesto familiar y ha aumentado la presión sobre el gobierno, lo que podría llevar a medidas fiscales más expansivas.

De cara al futuro, el 29 de abril se anticipa la “Super Quarta”, donde se tomarán decisiones clave sobre política monetaria tanto en Brasil como en Estados Unidos. Se espera que el Federal Reserve mantenga las tasas de interés sin cambios, mientras que el Banco Central de Brasil podría optar por un recorte de 0,25 puntos porcentuales. Los inversores estarán atentos a las declaraciones de las autoridades monetarias, que podrían ofrecer pistas sobre cómo planean abordar el impacto del aumento de los precios del petróleo en la inflación y la economía en general. Esta situación es particularmente relevante para los inversores argentinos, que deben considerar cómo estos movimientos en Brasil podrían influir en el mercado local y en el tipo de cambio del peso argentino frente al dólar.