Recientemente, el puerto de Montevideo ha sido objeto de controversia debido a las críticas del director opositor de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Jorge Gandini, sobre un informe que propone mejoras en el dragado de la infraestructura portuaria. Este informe, elaborado por los gerentes del área de dragado, Manuel Ferrer y John Parodi, sugiere la incorporación de 85 nuevos tripulantes y la compra de una nueva embarcación para optimizar las operaciones. Sin embargo, Gandini argumenta que las proyecciones y líneas de acción presentadas carecen de la validación técnica y económica necesaria, lo que pone en duda la viabilidad del plan propuesto.

El dragado en el puerto de Montevideo ha enfrentado retrasos significativos, principalmente debido a problemas mecánicos en las embarcaciones encargadas de las tareas de limpieza. Actualmente, de las tres dragas disponibles (D7, D9 y D11), solo una se encuentra operativa. Esto ha llevado a la ANP a considerar un estudio integral que busca mejorar la situación, pero las críticas de Gandini resaltan la falta de claridad y rigor en los costos estimados, que alcanzan hasta US$ 80 millones. Este monto incluye tanto la compra de nuevas embarcaciones como la incorporación de personal, lo que representa un incremento significativo en los gastos operativos.

Gandini también cuestiona la metodología utilizada para calcular el costo del dragado, que se estima en US$ 5,90 por metro cúbico de lodos y barros removidos. Según su análisis, la falta de mediciones sistemáticas y la ausencia de desagregación de costos generan incertidumbre sobre la confiabilidad de estos datos. Además, el director opositor señala que el informe presenta una apariencia de precisión que no está respaldada por información verificable, lo que podría llevar a decisiones erróneas en la gestión del puerto.

Desde una perspectiva de inversión, la situación del puerto de Montevideo es preocupante. La falta de un plan claro y validado para el dragado podría afectar la competitividad del puerto en la región, especialmente en un contexto donde Brasil y otros países están invirtiendo fuertemente en mejorar sus infraestructuras portuarias. La incertidumbre sobre los costos y la viabilidad del proyecto podría desincentivar a los inversores, lo que a su vez podría impactar en el comercio y la logística en Uruguay.

A futuro, será crucial monitorear cómo la ANP aborda estas críticas y si se implementan cambios en el plan de dragado. La próxima reunión del directorio de la ANP, programada para el 9 de abril, será un momento clave para observar si se toman decisiones que puedan mejorar la situación actual. Además, el impacto de estas decisiones en el comercio regional y en la inversión en infraestructura portuaria será un aspecto a seguir de cerca, especialmente en el contexto de la creciente competencia en el sector logístico en América del Sur.