Goldman Sachs ha revisado al alza sus proyecciones para el precio del petróleo, anticipando que el barril de Brent podría alcanzar los 90 dólares en el cuarto trimestre de 2026, mientras que el WTI se situaría en torno a los 83 dólares. Este ajuste se debe a la creciente incertidumbre provocada por la guerra en Medio Oriente, que ha tenido un impacto 'sin precedentes' en la oferta global de petróleo. El informe del banco de inversión destaca que la normalización de las exportaciones desde el Golfo, crucial para el abastecimiento energético mundial, se retrasará más de lo esperado, afectando así el equilibrio entre oferta y demanda.

La revisión de Goldman Sachs plantea un escenario más tenso que el previsto inicialmente, con riesgos crecientes tanto para la economía global como para el equilibrio energético. Según el análisis, la producción en la región del Golfo Pérsico no se recuperará tan rápidamente como se había anticipado, lo que prolongará las tensiones en el mercado. La estimación inicial de que el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz se estabilizaría para mediados de mayo se ha modificado, y ahora se espera que esto ocurra hacia finales de junio. Este cambio en las proyecciones es significativo, dado que el estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo.

Goldman Sachs también ha delineado posibles escenarios de estrés en el mercado. En un contexto adverso, donde la normalización del comercio energético se retrase hasta finales de julio, el precio del Brent podría superar ligeramente los 100 dólares por barril. En un escenario aún más crítico, se proyectan precios cercanos a los 120 dólares por barril, lo que reflejaría una reducción persistente en la capacidad de transporte de petróleo desde el Golfo, con una caída estimada de 2,5 millones de barriles diarios. Esta situación podría llevar a aumentos abruptos e inesperados en los precios, especialmente si la crisis de suministro se prolonga.

El informe también destaca que las reservas globales de petróleo están disminuyendo a un ritmo récord, con una caída de entre 11 y 12 millones de barriles diarios durante abril, impulsada por pérdidas de producción en el Golfo Pérsico. Goldman Sachs prevé que las reservas visibles de petróleo caerán a su nivel más bajo desde 2018, lo que podría generar subas abruptas y difíciles de anticipar en los precios. Este desequilibrio entre oferta y demanda se traduce en un déficit de 9,6 millones de barriles diarios para el segundo trimestre del año, lo que refleja la magnitud del shock energético.

Para los inversores, este contexto implica un aumento en los costos de energía y presión inflacionaria, especialmente para los países importadores como Argentina. La caída en la demanda mundial de petróleo, proyectada en 1,7 millones de barriles diarios en comparación con el año anterior, sugiere que los precios altos están destruyendo demanda, ya sea por menor actividad económica o por sustitución de consumo. A medida que la crisis de oferta se extiende, será necesario un ajuste aún mayor en la demanda para reequilibrar el mercado, lo que podría llevar a una desaceleración económica más profunda.

De cara al futuro, es crucial monitorear la evolución de la situación en Medio Oriente y su impacto en el mercado energético. La respuesta de Estados Unidos y la OPEP, así como la recuperación de la producción en el Golfo, serán factores determinantes en la dirección que tome el precio del petróleo. La incertidumbre persistente en la región seguirá siendo un factor crítico no solo para el mercado energético, sino también para el rumbo de la economía mundial.