- El consumo de petróleo ha caído 2,8 millones de barriles en marzo y 4,3 millones en abril, superando la caída de 2,5 millones en 2009.
- La interrupción de la oferta en el Estrecho de Ormuz se estima en 14 millones de barriles por día.
- Los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril desde el inicio de la guerra, pero no son suficientes para justificar la caída de la demanda.
- Se requiere eliminar 2 millones de barriles de la demanda para volver al equilibrio, lo que no puede ser absorbido solo por mercados emergentes.
- La producción de petróleo shale en EE.UU. no podrá aumentar de inmediato, mientras que Rusia enfrenta limitaciones por ataques a su infraestructura.
El consumo de petróleo a nivel mundial ha experimentado una caída significativa desde el inicio del conflicto en Irán, superando las disminuciones observadas durante la crisis financiera global de 2009. Según analistas de JP Morgan, la reducción en la oferta ha sido aún más drástica, lo que indica que se requiere una "destrucción de demanda" aún mayor para restablecer el equilibrio en el mercado. Este escenario sugiere que los precios del barril de Brent podrían seguir aumentando, ya que actualmente no se encuentran en niveles extremos considerando la magnitud de los eventos actuales.
La interrupción de la oferta de petróleo debido a la crisis en el Estrecho de Ormuz, que se ha visto prácticamente paralizado, se estima en cerca de 14 millones de barriles por día. Para poner esto en perspectiva, Arabia Saudita, el segundo mayor productor de petróleo, estaba extrayendo 10 millones de barriles diarios antes de que comenzara el conflicto. En términos de demanda, se registró una caída de 2,8 millones de barriles en marzo y de 4,3 millones en abril, en comparación con una disminución de aproximadamente 2,5 millones durante la recesión de 2009.
A pesar de una agresiva reducción de 8 millones de barriles por día de los inventarios mundiales, aún sería necesario eliminar 2 millones de barriles de la demanda, ya sea a través de un menor consumo o un mayor uso de los inventarios. Este volumen es considerable y no puede ser absorbido únicamente por los mercados emergentes; tanto Europa como Estados Unidos deberán participar en este proceso. Para que esto ocurra, es probable que los precios deban aumentar aún más.
Desde el inicio de la guerra, los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril, y los precios de los derivados, como los combustibles, han casi duplicado su valor. Sin embargo, los analistas de JP Morgan señalan que estos precios no parecen ser lo suficientemente altos como para justificar una caída en la demanda de esta magnitud, sugiriendo que gran parte de esta disminución se debe a la falta de suministro más que a la destrucción de demanda provocada por los precios.
El desbalance en el mercado se complica aún más por la incapacidad de países con capacidad ociosa de producción, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, para aumentar rápidamente la oferta debido a la paralización en Ormuz. Aunque Estados Unidos podría aumentar la producción de petróleo shale, este ajuste no sería inmediato. Por otro lado, Rusia enfrenta limitaciones en su capacidad de producción debido a los ataques de Ucrania a su infraestructura energética. En este contexto, los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en el Medio Oriente y su impacto en los precios del petróleo, así como a las decisiones de producción de los principales países productores.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.