Una auditoría independiente ha destapado irregularidades significativas en el Banco de Brasília (BRB), donde el ex-presidente Paulo Henrique Costa utilizó a empresarios locales para facilitar la entrada del Banco Master y la gestora Reag como accionistas ocultos. Este informe, que se basa en investigaciones realizadas entre 2024 y 2025, señala que Costa llevó a cabo dos aumentos de capital privado (ACP) para fortalecer el capital del BRB, lo que a su vez permitió la adquisición de carteras fraudulentas del Banco Master por un valor que se estima en miles de millones de reales.

Según el informe, Costa eludió las normativas que limitaban la participación en el primer ACP a los accionistas del BRB. Para sortear esta restricción, contactó a Leonardo Ávila y Adalberto Valadão Júnior, dos empresarios que ya estaban habilitados para participar. A través de ellos, Costa logró que los derechos de suscripción de acciones fueran transferidos a los fondos de inversión Borneo y Verbier, vinculados al Banco Master y a la gestora Reag. Este esquema de triangulación ha sido calificado de irregular por la auditoría, que destaca la centralización de decisiones como un aspecto anómalo en operaciones de tal magnitud.

El informe también revela que la participación de individuos relacionados con el "ecosistema Master" en el BRB se disparó del 0,0007% a un 23,5% entre principios y finales de 2025. Esto indica un cambio drástico en la estructura accionaria del banco, lo que podría tener repercusiones en su gobernanza y en la confianza del mercado. La auditoría fue realizada por el bufete de abogados Machado Meyer, con apoyo técnico de la consultora Kroll, y ha sido entregada a las autoridades competentes.

Las implicancias de este escándalo son profundas, no solo para el BRB, cuyo principal accionista es el Gobierno del Distrito Federal, sino también para el sector bancario en Brasil en general. La situación podría generar una mayor desconfianza entre los inversores y afectar la estabilidad de otras instituciones financieras en la región. Además, el Banco Central de Brasil ha comenzado a tomar medidas para bloquear las participaciones accionarias de aquellos involucrados en la Operación Compliance Zero, lo que podría llevar a una reestructuración significativa del capital en el BRB.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollarán las investigaciones y las acciones legales en curso. La situación del ex-presidente Costa, quien enfrenta acusaciones de ocultar propiedades recibidas como soborno, y la respuesta del Banco Central serán factores clave a monitorear. La próxima audiencia judicial sobre este caso podría proporcionar más claridad sobre las implicancias legales y financieras para el BRB y sus accionistas, así como para el ecosistema bancario en Brasil en su conjunto.