La agroindustria argentina se prepara para cerrar el primer cuatrimestre de 2026 con un récord de exportaciones que alcanzará las 40 millones de toneladas, un incremento del 11% respecto al máximo anterior de 36 millones de toneladas registrado en 2022. Este notable crecimiento está impulsado principalmente por el maíz, que ha mostrado un ritmo inédito de embarques, promediando 5 millones de toneladas mensuales en el inicio de la campaña. Para los meses de marzo y abril, se proyecta que se exporten más de 10 millones de toneladas, superando ampliamente los registros históricos de años anteriores. A pesar de este auge, la soja aún no ha tenido una participación significativa en los despachos, lo que resalta la excepcionalidad de la actual campaña.

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destaca que el ritmo de embarques de maíz es extraordinario para esta época del año, ya que nunca antes se había superado la cifra de 5 millones de toneladas en un solo mes. Este aumento en las exportaciones se produce en un contexto donde la soja de nueva cosecha todavía no ha comenzado a llegar de manera generalizada, lo que ha llevado a que el complejo soja tenga su menor participación en los embarques agroindustriales del primer cuatrimestre en los últimos 26 años. Este fenómeno pone de manifiesto la importancia del maíz y otros cultivos como el trigo y el girasol en la actual dinámica del sector agroindustrial argentino.

La producción de girasol también ha sido destacada, con una cosecha récord estimada en 7,3 millones de toneladas, un 30,4% más que el año anterior. Este crecimiento ha llevado a un aumento significativo en las exportaciones de semilla de girasol en bruto, que se acercan al millón de toneladas. Este fenómeno es inusual, ya que normalmente los subproductos del crushing dominan el mix exportador. La combinación de una producción local sin precedentes y la demanda de importación del mercado europeo ha sido fundamental para este aumento. La Argentina ha pasado de representar solo el 1% de las importaciones de semillas de girasol de la Unión Europea el año pasado a un 30,6% en la actualidad, lo que refleja un cambio drástico en la dinámica del comercio internacional.

La situación en Europa, especialmente en países como Bulgaria y Rumania, ha sido un factor clave en este crecimiento. Bulgaria, que enfrenta problemas climáticos que han afectado su producción interna, ha recurrido a importar girasol argentino para complementar su oferta. Rumania, el principal productor de girasol de la UE, también ha mostrado un fuerte interés en las semillas argentinas, adquiriendo más de 100.000 toneladas. Esta demanda externa ha mantenido un ritmo acelerado en las compras internas de maíz, que hasta ahora suman 23,7 millones de toneladas, lo que representa el 35% de la cosecha estimada.

A medida que avanza la cosecha, se ha reportado que el 32% de la superficie objetivo ya ha sido cosechada. La Secretaría de Agricultura ha aumentado la estimación de área sembrada de 10,5 a 11,2 millones de hectáreas, lo que lleva la proyección de producción a 67,6 millones de toneladas. Sin embargo, a pesar de la abundancia de maíz, los precios han mostrado una tendencia a la baja, con un precio disponible que ronda los $260.000 por tonelada, ajustado por inflación, un 18% por debajo de los niveles de principios de año. Este contexto de precios, junto con la presión de cosecha, ha creado un ambiente de mercado dinámico que será crucial para monitorear en los próximos meses.

En resumen, la gran cosecha argentina está llegando a los mercados internacionales en un momento favorable, pero la baja participación de la soja y la dinámica de precios del maíz plantean interrogantes sobre el futuro del sector. Con la cosecha avanzando y la demanda externa en aumento, será importante observar cómo se desarrollan las exportaciones en los próximos meses y cómo esto afectará el mercado interno y las decisiones de los productores agropecuarios.