- Atome invertirá USD 665 millones en una planta en Villeta, Paraguay.
- La planta producirá 260,000 toneladas de fertilizante al año utilizando energía hidroeléctrica.
- La dependencia de fertilizantes importados en América Latina expone a la región a riesgos geopolíticos.
- Yara International comprará toda la producción de la planta bajo un contrato de 10 años.
- La construcción comenzará pronto y la producción está prevista para 2029.
- Los costos de electricidad se estiman en USD 30 por megavatio-hora, clave para la competitividad del fertilizante verde.
Un grupo de fertilizantes verdes con sede en el Reino Unido ha decidido invertir USD 665 millones en una planta en Villeta, Paraguay, destinada a producir amoníaco utilizando energía hidroeléctrica. Este proyecto busca desafiar la dependencia de la industria de fertilizantes del gas natural, especialmente en un contexto de crisis en el Medio Oriente que ha afectado los mercados de fertilizantes. La planta tiene como objetivo producir aproximadamente 260,000 toneladas de fertilizante al año, lo que podría tener un impacto significativo en la agricultura regional.
La decisión de Atome, la empresa detrás del proyecto, se produce en un momento crítico, ya que la guerra en Irán ha interrumpido el suministro de gas y fertilizantes, exponiendo la vulnerabilidad de la producción agrícola que depende en gran medida de estos insumos. Actualmente, la mayor parte del fertilizante nitrogenado se produce mediante la combinación de hidrógeno derivado del gas natural con nitrógeno del aire. En contraste, el fertilizante verde utiliza hidrógeno extraído del agua mediante electricidad renovable, lo que podría ofrecer una alternativa más sostenible y menos susceptible a las fluctuaciones del mercado de gas.
El CEO de Atome, Olivier Mussat, enfatizó que este proyecto no solo es una iniciativa ecológica, sino una cuestión de seguridad alimentaria. La agricultura en América Latina, y en particular en Brasil, es un gran exportador de cultivos, pero su dependencia de fertilizantes importados la hace vulnerable a las interrupciones en el suministro. Mussat destacó que aproximadamente la mitad de los fertilizantes en la región provienen de áreas que dependen del estrecho de Hormuz, lo que representa un riesgo significativo en tiempos de inestabilidad geopolítica.
El financiamiento de la planta está respaldado por entidades de desarrollo como la Corporación Financiera Internacional y el Banco Europeo de Inversiones, con un contrato de compra de toda la producción de la planta por parte de Yara International, un importante grupo noruego de fertilizantes. Este enfoque en la producción local no solo busca mitigar la dependencia de las importaciones, sino también generar empleo y estabilidad en la región, lo que es crucial para la economía de países como Brasil, donde la agricultura es fundamental.
La construcción de la planta comenzará pronto, con la producción programada para iniciar en 2029. Los costos de electricidad, que son un factor clave para la competitividad del fertilizante verde, se espera que se mantengan alrededor de USD 30 por megavatio-hora bajo un acuerdo de energía a largo plazo. A pesar de que el proyecto de Villeta representará menos del 1% del mercado global de fertilizantes nitrogenados, sus impulsores consideran que podría servir como modelo para desarrollos similares en otras regiones con alta dependencia de importaciones.
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