Gala Díaz Langou, experta en políticas públicas y exdirectora de CIPPEC, ha compartido su visión sobre la situación actual de Argentina y la necesidad de reconstruir el sentido de pertenencia en un contexto marcado por el individualismo. En una reciente entrevista, Díaz Langou enfatizó que la falta de cohesión social y la desconexión entre la macroeconomía y la realidad social son desafíos críticos que enfrenta el país. La economista argumenta que, sin un sentido de pertenencia, es difícil superar la crisis actual y enfrentar problemas globales como el cambio climático y las pandemias.

La trayectoria de Gala Díaz Langou es notable. Desde su formación en la Universidad Torcuato Di Tella hasta su liderazgo en CIPPEC, ha trabajado en la intersección de la política y la economía. Durante su gestión, logró duplicar el presupuesto de la institución y sentar a diferentes actores políticos en la misma mesa para discutir políticas de Estado. Sin embargo, su mandato en CIPPEC finalizó en marzo de 2026, y actualmente se encuentra trabajando en el Panel Internacional para el Progreso Social, donde se enfoca en la desafiliación y la desconexión de los ciudadanos con las instituciones.

Díaz Langou también ha abordado la responsabilidad de la clase política y del sector privado en la reducción de la desigualdad social. Critica la falta de una visión a largo plazo en los líderes actuales, tanto en Argentina como a nivel global. En comparación con Brasil, donde los empresarios tienden a tener una perspectiva más estratégica, en Argentina prevalece una voracidad rentista de corto plazo. Esta situación limita las oportunidades de desarrollo y perpetúa la desigualdad.

En cuanto a las políticas públicas, Díaz Langou subraya que la generación de empleo es fundamental para traducir la estabilidad macroeconómica en mejoras en la calidad de vida de los ciudadanos. A pesar de que los indicadores macroeconómicos pueden mostrar signos de mejora, como una inflación más controlada, la realidad del empleo y el poder adquisitivo sigue siendo alarmante. Esto indica que las políticas implementadas no están logrando el impacto deseado en la vida cotidiana de las personas.

Mirando hacia el futuro, la economista advierte sobre la necesidad de un cambio en la narrativa política y económica. La acción colectiva y la cooperación son esenciales para enfrentar los desafíos globales y locales. La falta de un sentido de pertenencia y la fragmentación social son obstáculos que deben ser superados para construir un futuro más equitativo y sostenible. La urgencia de este cambio es evidente, y Díaz Langou sugiere que es momento de que los líderes escuchen más y hablen menos, priorizando la acción sobre la retórica.