Sam Bankman-Fried, el fundador de la exchange de criptomonedas FTX, se encontraba en la cúspide de su éxito con un imperio valorado en $114 mil millones, pero su caída fue abrupta. En noviembre de 2022, FTX colapsó tras revelaciones de mala gestión y uso indebido de fondos de clientes, lo que llevó a una corrida de depósitos y un eventual pedido de quiebra. Este escándalo no solo afectó a la empresa, sino que también tuvo repercusiones en el mercado de criptomonedas en general, que aún se recupera de la crisis de confianza generada por estos eventos.

La situación de Bankman-Fried se complicó aún más cuando, en marzo de 2024, fue condenado a 25 años de prisión por fraude. En ese momento, la justicia bloqueó $11.2 mil millones de sus activos, lo que obligó a FTX a vender la mayoría de sus inversiones para saldar deudas con los acreedores. A pesar de su gestión fraudulenta, la cartera de inversiones de Bankman-Fried muestra una visión de negocios notable, con activos que, de no haber sido vendidos, habrían multiplicado su valor de manera exponencial.