- CSN (CSNA3) ha caído un 24% en 2026, mientras que CMIN3 ha retrocedido un 7%.
- Vale (VALE3) ha aumentado un 20% en el mismo período, destacando la debilidad de CSN.
- El EBITDA proyectado para CSN es de R$ 11,7 mil millones, estable en comparación anual, pero con flujo de caja libre negativo.
- La relación de deuda neta a EBITDA podría alcanzar 3,9 veces en 2026, lo que indica un alto riesgo financiero.
- El múltiplo de 5,0 veces EV/EBITDA para CSN y 5,8 veces para CMIN3 son considerados justos, limitando el atractivo para los inversores.
- Desinversiones en la división de cemento podrían ser un punto de inflexión, pero aún no se han incorporado en los modelos de evaluación.
Las acciones de CSN (CSNA3) y CSN Mineração (CMIN3) han mostrado un desempeño notablemente débil en lo que va de 2026. Según el último informe del Itaú BBA, la acción de CSN ha caído un 24% en el año, mientras que su par en minería, CMIN3, ha retrocedido un 7%. En contraste, empresas competidoras como Vale (VALE3) han visto un aumento del 20%, lo que resalta la presión que enfrenta CSN en el mercado. A las 11:06 de la mañana, CSNA3 se cotizaba a R$ 6,55, con una caída del 1,36%, mientras que CMIN3 se encontraba en R$ 4,90, con un descenso del 0,81%. Esto refleja un ambiente de inversión complicado para ambas compañías, donde la percepción de riesgo ha superado a los fundamentos operativos.
Analistas del Itaú BBA han revisado sus estimaciones para CSN, manteniendo una recomendación de "market perform" (desempeño en línea con el mercado) y un precio objetivo de R$ 7,50 para CSNA3 y R$ 5,50 para CMIN3. A pesar de una perspectiva más optimista para la división de acero de CSN, que podría beneficiarse de precios favorables a partir del tercer trimestre de 2026, el principal factor que afecta la confianza de los inversores es la creciente preocupación por la alavancaje de la empresa. La relación de deuda neta a EBITDA podría alcanzar 3,9 veces en 2026, superando el 3,5 veces registrado a finales de 2025, lo que indica un riesgo financiero significativo.
El contexto del mercado también ha sido desfavorable para el sector de papel y celulosa, que enfrenta vientos en contra debido a un deterioro en el sentimiento global y un aumento en las incertidumbres. Esto se suma a la presión que experimenta CSN, que ha visto un EBITDA proyectado de R$ 11,7 mil millones para 2026, estable en comparación anual, pero con un flujo de caja libre negativo que limita las perspectivas de crecimiento. En el caso de CMIN3, la proyección de EBITDA es de R$ 5,3 mil millones, lo que representa una caída del 18% en comparación con el año anterior, afectada por costos más altos de producción y un real más fuerte.
Para los inversores, la situación actual de CSN y CMIN3 plantea un dilema. Aunque el precio objetivo de CSN implica un potencial de aumento del 12%, la combinación de alta alavancaje y flujo de caja libre negativo sugiere que las oportunidades de inversión son limitadas. Además, el múltiplo de 5,0 veces EV/EBITDA para CSN y 5,8 veces para CMIN3 son considerados justos, lo que no ofrece un atractivo significativo en términos de riesgo-retorno. La posibilidad de desinversiones, especialmente en la división de cemento, podría ser un punto de inflexión, pero aún no se han incorporado estas ventas en los modelos de evaluación.
Mirando hacia el futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de los precios del acero y las decisiones estratégicas de CSN en relación con sus activos. La compañía enfrenta un desafío considerable para mejorar su liquidez y flexibilidad financiera, especialmente con R$ 28,6 mil millones en deudas que vencen hasta 2028. La próxima presentación de resultados y cualquier anuncio sobre desinversiones serán eventos clave a seguir en los próximos meses, ya que podrían influir en la dirección de las acciones de CSN y CMIN3 en el mercado brasileño y regional.
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