El Banco Central de Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha solicitado a Estados Unidos una línea de swap de divisas, específicamente de dólares por dirhams. Esta solicitud, según el Wall Street Journal, parece más una estrategia para obtener una concesión pública que una necesidad real de liquidez. A pesar de la guerra en la región, la respuesta de Washington indica que Emiratos tiene la capacidad de manejar la situación sin requerir respaldo adicional, lo que subraya la fortaleza económica del país.

Las exportaciones energéticas de Emiratos alcanzaron los 155.000 millones de dólares en 2025. Aunque se estima que un conflicto prolongado podría reducir estas exportaciones en 30.000 millones, lo que representaría solo un 5% del PIB, el país aún podría mantener un superávit por cuenta corriente del 13% del PIB. Esto se debe a que Emiratos ha redirigido parte de su petróleo, evitando el estrecho de Ormuz, y aunque el sector turístico podría enfrentar una caída significativa, se espera que el impacto general en la economía sea manejable.

La situación financiera de Emiratos es notablemente robusta en comparación con otros países del Golfo. Las reservas exteriores del banco central ascienden a 270.000 millones de dólares, y si se consideran las participaciones en fondos soberanos y fondos públicos de pensiones, la cifra total alcanza 3,1 billones de dólares, lo que equivale al 530% del PIB. Esta solidez contrasta con la situación de Arabia Saudí, Qatar y Baréin, que enfrentan desafíos económicos más significativos.

Sin embargo, la fuga de capitales sigue siendo una preocupación. En febrero, los no residentes mantenían alrededor de 70.000 millones de dólares en depósitos en Emiratos, y la oferta monetaria ha disminuido en 48.000 millones. Aunque esta reducción es notable, es pequeña en comparación con el volumen total de activos en el país. La deuda total de Dubái, por ejemplo, ha disminuido a 66.000 millones de dólares, lo que representa el 42% del PIB, una mejora respecto a los casi 90.000 millones de dólares en 2020.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en el Golfo y sus posibles repercusiones en los mercados internacionales. La capacidad de Emiratos para manejar la crisis sin un respaldo adicional de liquidez es un indicativo de su fortaleza económica, pero la posibilidad de tensiones en entidades vinculadas al Gobierno de Dubái podría generar incertidumbre. Además, el impacto en el sector turístico y la dinámica de las exportaciones energéticas serán factores clave a monitorear en los próximos meses, especialmente si el conflicto se intensifica o se prolonga más allá de lo esperado.