El sistema de transporte público en Buenos Aires enfrenta una crisis significativa, evidenciada por la reducción del 8,9% en el número de colectivos operativos en los últimos seis meses. Esto se traduce en 1,650 unidades menos en circulación entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, según datos de la Secretaría de Transporte de la Nación. A esta disminución se suma el reciente conflicto entre las empresas de colectivos y el Gobierno, que ha llevado a una caída de hasta el 20% en el movimiento de coches en las últimas semanas, exacerbando la situación de los pasajeros que ya enfrentan largas esperas y colectivos abarrotados.

La situación actual no es un fenómeno aislado, sino el resultado de un proceso que se ha ido gestando durante años, intensificado por la pandemia de Covid-19. Desde noviembre de 2019 hasta marzo de 2026, la flota operativa de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se redujo en un 12,2%, lo que representa 2,359 unidades menos. Este declive se ha visto agravado por el aumento en el precio de los combustibles, que ha impactado directamente en la rentabilidad del sector y en la calidad del servicio que reciben los usuarios.

Los datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) revelan que, en abril de este año, la cantidad de pasajeros diarios cayó un 21% en comparación con el mismo mes del año anterior, mientras que los kilómetros recorridos se redujeron en un 18%. Este descenso en la demanda se debe a una combinación de factores, incluyendo cambios en las rutinas laborales, como el aumento del trabajo remoto, y la competencia de servicios de movilidad alternativa, como aplicaciones de transporte y motocicletas, que han ganado popularidad en el último tiempo.

Desde el punto de vista económico, la situación es compleja. A pesar de que el precio del boleto ha aumentado más del 1200% desde diciembre de 2023, el servicio ha empeorado. El costo técnico de un boleto de colectivo se estima en $1,927, lo que representa una brecha del 170% respecto al valor del pasaje mínimo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es de $715. Esta disparidad se debe en gran parte a los recortes en los subsidios al transporte, que han disminuido en un 34% en términos reales desde 2023, lo que ha llevado a las empresas a ajustar sus servicios.

A futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las negociaciones entre las empresas de transporte y el Gobierno, especialmente en relación con los subsidios y el ajuste de tarifas. La deuda del Gobierno con las empresas de transporte asciende a $50,000 millones, lo que complica aún más la situación. La falta de recursos para mantener la flota operativa y la creciente insatisfacción de los usuarios podrían llevar a un deterioro aún mayor del servicio. Este contexto es especialmente relevante para los inversores que buscan entender las dinámicas del mercado de transporte en Argentina y cómo estas pueden influir en la economía en general.