- El 20,1% de las empresas industriales espera una caída en la producción entre abril y junio.
- El 37,3% de los supermercadistas califica la situación comercial como 'mala'.
- Las ventas en supermercados cayeron un 5,9% interanual en marzo, según Scentia.
- El 52,5% de las empresas industriales señala la insuficiencia de la demanda interna como principal limitante.
- El 24% de los supermercadistas anticipa recortes de personal en los próximos tres meses.
Las perspectivas de la industria manufacturera y del sector de supermercados en Argentina son desalentadoras, según los últimos datos del Indec. En una encuesta reciente, el 20,1% de las 850 empresas consultadas anticipa una caída en la producción entre abril y junio, mientras que solo el 15,1% espera un aumento. Esto resulta en un saldo negativo de 5 puntos porcentuales, lo que indica una tendencia a la baja en la actividad económica. Además, el 64,8% de los encuestados no espera cambios significativos en su producción, lo que refuerza el panorama sombrío para el sector industrial.
La debilidad de la demanda interna se identifica como el principal obstáculo para la producción, con un 52,5% de las empresas señalando esta razón. Otros factores que limitan la capacidad de producción incluyen la competencia de productos importados (11,5%) y la incertidumbre económica (7,2%). En el sector supermercadista, la situación no es mejor: el 37,3% de los encuestados califica la situación comercial como “mala”, en contraste con solo un 5,3% que la considera “buena”. Esto refleja un saldo negativo de 32 puntos, aunque hay una leve mejora en las expectativas para el trimestre abril-junio, donde el 16% prevé una recuperación frente a un 14,7% que anticipa un deterioro.
El consumo en supermercados también muestra signos de debilidad, con una caída interanual del 5,9% en marzo, según la consultora Scentia. Los empresarios del sector indican que las ventas han disminuido mes a mes y que no se observa un cambio significativo en los hábitos de compra de los consumidores. La presión de otros gastos del hogar, como tarifas y transporte, está afectando la capacidad de gasto de los consumidores, lo que limita aún más la demanda en el sector.
La situación se agrava con el impacto de la inflación, que ha mantenido niveles elevados, mientras que los salarios han crecido por debajo de los precios. Esto ha llevado a una contracción en la demanda desde finales del año pasado, asociada a la crisis de confianza y al proceso electoral. Como resultado, las empresas están ajustando su producción y acumulando inventarios, lo que se refleja en un 19,7% de las empresas industriales que consideran que sus stocks de productos terminados están por encima de lo adecuado.
De cara al futuro, los analistas sugieren que existen factores que podrían permitir una mejora gradual en el panorama económico. La baja de tasas de interés, una posible desaceleración de la inflación y la recuperación del crédito son elementos que podrían contribuir a un cambio positivo. Sin embargo, este proceso no será inmediato y se requerirá tiempo para que se refleje en el consumo y la producción. Los próximos meses serán cruciales para observar si estas tendencias se consolidan o si la situación se deteriora aún más, especialmente con la llegada de las elecciones y su impacto en la confianza del consumidor y la inversión.
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