La refinería Novokuibyshevsk, operada por Rosneft en la región de Samara, Rusia, ha detenido su procesamiento de petróleo desde el 18 de abril debido a un ataque con dron atribuido a Ucrania. Este incidente afecta la primera etapa del procesamiento de crudo, que en 2024 alcanzó un volumen de 5.74 millones de toneladas, equivalente a 115,000 barriles por día. La paralización de esta planta no solo impacta la producción de gasolina, que el año pasado fue de 1.10 millones de toneladas, sino también la de diésel y fuel oil, que fueron de 1.64 y 1.27 millones de toneladas respectivamente. Esto genera un efecto dominó en la capacidad de Rusia para procesar su crudo y satisfacer la demanda interna de combustibles.

El ataque se suma a una serie de incidentes recientes en la región, donde el gobernador de Samara, Vyacheslav Fedorishchev, reportó ataques a otras refinerías, incluyendo la de Syzran. La situación en la refinería Novokuibyshevsk es crítica, ya que la incapacidad de procesar crudo limita la producción de productos refinados, lo que podría llevar a Rusia a redirigir su crudo hacia mercados de exportación, como sucedió en el pasado. En 2022, ataques similares obligaron a Rusia a desviar barriles hacia puertos de exportación en lugar de procesarlos localmente, lo que afectó el equilibrio del mercado interno de combustibles.

A pesar de la interrupción en la refinería, las cifras de ingresos por exportaciones de petróleo de Rusia se han mantenido elevadas. En marzo, los ingresos por exportaciones de crudo y productos refinados alcanzaron los 19 mil millones de dólares, un aumento significativo desde los 9.7 mil millones de dólares en febrero. Este incremento se debe en parte a la reciente subida de los precios globales del petróleo. Además, Estados Unidos ha extendido una exención de sanciones que permite a los refinadores indios comprar crudo ruso, lo que proporciona un canal importante para el petróleo ruso en medio de las restricciones impuestas por Occidente.

La falta de un cronograma claro para la reanudación de las operaciones en Novokuibyshevsk plantea incertidumbre sobre el futuro del suministro de combustibles en Rusia. Si la situación no se resuelve pronto, podría haber un desajuste significativo en el mercado interno, lo que podría llevar a un aumento en los precios de los combustibles. Para los inversores, esto representa un riesgo potencial, ya que cualquier aumento en los precios del petróleo podría impactar en la inflación global y, por ende, en las decisiones de política monetaria en diversas economías, incluida Argentina.

En el horizonte, es crucial observar cómo se desarrollan los acontecimientos en la región de Samara y si se producen más ataques que puedan afectar otras instalaciones clave. Además, la respuesta de Rusia a estas agresiones y la capacidad de sus refinerías para adaptarse a la situación serán factores determinantes en la estabilidad del mercado energético. Las próximas semanas serán críticas para evaluar el impacto de esta paralización en la producción y en los precios del petróleo a nivel global.