El último viernes de marzo, en medio de un contexto de precios elevados por el conflicto en Medio Oriente, Marcelo Corda, apoderado de Enarsa, solicitó a Cammesa información sobre la cantidad de gas necesaria para la producción de energía en mayo. Este pedido responde a la necesidad del Gobierno argentino de planificar compras en un entorno donde los costos de energía son cada vez más altos. La situación actual evidencia las dificultades que enfrenta el Gobierno de Javier Milei para implementar un cambio radical en el modelo económico, ya que las decisiones en el sector energético siguen siendo influenciadas por estructuras heredadas del kirchnerismo.

El equipo de Luis Caputo había mostrado interés en desregular el mercado energético, pero la realidad ha llevado a considerar que Enarsa podría ser la primera en realizar compras de gas hasta que el sector privado tome decisiones. Enarsa, creada durante la presidencia de Néstor Kirchner, sigue jugando un papel crucial en la administración actual, lo que refleja la resistencia de ciertos modelos económicos a desaparecer. A pesar de los intentos de liberalización, el intervencionismo aún prevalece, como lo demuestran los pagos del Tesoro a empresas estatales, donde Cammesa se posiciona como la principal beneficiaria.

Los pagos realizados por el Tesoro revelan que las empresas estatales, como los trenes y el Correo Argentino, continúan recibiendo grandes sumas de dinero, lo que indica que el modelo de intervención estatal no ha sido completamente desmantelado. Las petroleras, que también reciben fondos a través del Plan Gas, son un claro ejemplo de cómo las políticas de fomento a la producción siguen vigentes, a pesar de los esfuerzos por implementar un sistema de libre mercado. Este panorama sugiere que el cambio hacia un modelo más liberal no es tan sencillo y que las estructuras previas aún tienen un peso significativo en la economía.

La Casa de Moneda, que se encarga de la impresión de billetes en Argentina, ha enfrentado dificultades financieras y ha dejado de producir billetes, dependiendo en gran medida de importaciones desde China. Sin embargo, la empresa británica De La Rue ha mostrado interés en colaborar con Casa de Moneda para imprimir billetes, lo que podría ser un giro inesperado en la historia de la imprenta argentina. Este interés se produce en un contexto donde el Gobierno busca privatizar Casa de Moneda, aunque aún no se ha definido un plan claro para su privatización.

La situación actual plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas económicas del Gobierno de Milei. A pesar de algunos logros, como la estabilización de las cuentas públicas y la desaceleración de la inflación, el riesgo país sigue siendo un tema preocupante. La percepción de los inversores sobre Argentina continúa siendo negativa, lo que limita las posibilidades de atraer inversiones. A medida que se acercan las elecciones del próximo año, la capacidad del Gobierno para mantener su rumbo económico será puesta a prueba, especialmente si se enfrenta a propuestas políticas que han sido históricamente adversas a los acreedores. La transición hacia un modelo económico más liberal parece estar lejos de concretarse, y la coexistencia de viejas y nuevas estructuras podría ser la norma en el futuro cercano.