- Las compras de divisas del BCRA en 2026 alcanzan los 6.000 millones de dólares, el segundo mejor inicio en una década.
- La Comunicación 'A' 8418 del BCRA flexibiliza los requerimientos de garantías para acopiadores, buscando aumentar la liquidación de divisas.
- Los depósitos privados en moneda extranjera han superado en un 20% los niveles de la era Macri, reflejando un cambio en el comportamiento de los tenedores de dólares.
- El 67% de las divisas adquiridas por el BCRA se utilizan para que el Tesoro enfrente sus vencimientos de deuda.
- El FMI anunció un staff-level agreement que podría desbloquear 1.000 millones de dólares, lo que podría aliviar la situación de reservas del país.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha intensificado sus esfuerzos para frenar la fuga de divisas, comprando dólares a un ritmo acelerado. En los primeros 70 días de 2026, las compras de divisas alcanzaron un total de 6.000 millones de dólares, lo que representa el segundo mejor inicio de la última década, solo superado por 2024. Este aumento en la adquisición de divisas se produce en un contexto de vencimientos de deuda que se aproximan, lo que ha llevado al BCRA a recalibrar la microestructura del mercado cambiario con el objetivo de asegurar el financiamiento necesario y evitar cualquier salida de capitales.
Una de las medidas implementadas por el BCRA fue la Comunicación "A" 8418, que flexibiliza los requerimientos de garantías para los acopiadores. Esto busca reducir el costo financiero y la burocracia en el sector agroexportador, facilitando la movilización de granos y, por ende, la liquidación de divisas. Además, la Comunicación "A" 8417 ha inhabilitado a personas físicas para arbitrar el canje CCL, lo que limita la conversión de dólares en cuentas locales a cuentas en el exterior, buscando así mantener los dólares dentro del sistema local.
Desde Parakeet Capital se destaca que los Fondos Comunes de Inversión (FCI) money market en dólares han acumulado suscripciones netas por 1.500 millones de dólares en lo que va del año, mientras que los depósitos privados en moneda extranjera han superado en un 20% los niveles de la era Macri. Este fenómeno refleja un cambio en el comportamiento de los tenedores de dólares, quienes han aprendido que mantenerse líquidos tiene un costo. Estos flujos de capital están siendo canalizados hacia bonos soberanos y otras obligaciones negociables, lo que permite al BCRA acumular reservas a través de depósitos del Tesoro.
Sin embargo, no todas las compras de divisas están destinadas a acumular reservas, ya que una parte significativa se utiliza para que el Tesoro pueda hacer frente a sus vencimientos de deuda. De hecho, el 67% de las divisas adquiridas por el BCRA han sido absorbidas por el Tesoro para cumplir con sus obligaciones, lo que plantea un desafío en la sostenibilidad de las reservas. La caída en la colocación de obligaciones negociables, junto con un calendario electoral complicado y un contexto internacional adverso, amenazan la principal fuente de divisas del programa del Gobierno.
A pesar de estos desafíos, el BCRA busca establecer un piso en la cotización del dólar mediante el uso de tasas de interés y la gestión de la liquidez. Se estima que esta laxitud en la política de tasas se prolongará al menos hasta mayo de este año, en línea con el acuerdo del staff del FMI. Además, el reciente anuncio del FMI sobre el staff-level agreement en la segunda revisión del EFF podría desbloquear un desembolso de 1.000 millones de dólares, lo que podría proporcionar un alivio temporal a la situación de reservas del país. Las negociaciones con el Banco Mundial y otros organismos para obtener garantías adicionales también son un aspecto a seguir de cerca en las próximas semanas.
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