Liz Truss, ex primera ministra del Reino Unido, ha expresado su preocupación por la trayectoria económica del país, señalando que ha estado estancada durante décadas. En una reciente entrevista, Truss destacó que muchos de los problemas económicos actuales son consecuencia de la falta de una moneda sólida y la devaluación de la libra esterlina, provocada por la inflación y la emisión excesiva de billetes. Esta situación ha despertado su interés en bitcoin, que algunos analistas consideran una herramienta para contrarrestar la devaluación de las monedas tradicionales.

Truss, quien ocupó el cargo de primera ministra durante solo 45 días en 2022, argumentó que la economía británica se encuentra en una "trayectoria muy negativa". En sus declaraciones, mencionó que el crecimiento débil y el aumento del control estatal están llevando al país hacia un declive a largo plazo. Según ella, la falta de debate serio sobre políticas monetarias en el ámbito académico y gubernamental se ha vuelto "bastante siniestra", lo que limita la discusión sobre temas que son cruciales para el futuro económico del país.

La ex primera ministra también criticó la creciente centralización y control en el sistema financiero actual, sugiriendo que las regulaciones y los altos impuestos están desincentivando el trabajo y la inversión. "Nos estamos volviendo relativamente más pobres, muy rápidamente", afirmó, aludiendo a los altos costos de energía y a un entorno regulatorio que, según ella, hace que el riesgo de emprender no valga la pena. Esta perspectiva resuena en un contexto donde los emprendedores enfrentan un clima cada vez más hostil en el Reino Unido.

Desde su salida del gobierno, Truss ha estado construyendo un movimiento político, que incluye la organización de la conferencia CPAC UK, destinada a reunir a activistas y empresarios en torno a la defensa de la soberanía y la libertad económica. En este sentido, Truss enfatiza la necesidad de un cambio radical en la forma en que se aborda la política económica, planteando que existen dos opciones: o se produce un cambio significativo o el país se enfrenta a un futuro sombrío.

Para los inversores, la situación económica del Reino Unido podría tener implicaciones más amplias. La creciente preocupación por la inflación y la devaluación de la moneda podría llevar a un aumento en la adopción de criptomonedas como bitcoin, especialmente entre aquellos que buscan proteger su capital de la erosión monetaria. Además, el contexto de alta regulación y control estatal podría influir en la percepción de riesgo y en las decisiones de inversión tanto en el Reino Unido como en otras economías de la región, incluida Argentina, donde la inflación y la devaluación también son preocupaciones constantes.