El cofundador de Neo, Da Hongfei, ha presentado un ambicioso plan de reestructuración para la Neo Foundation, que busca resolver años de estancamiento y conflictos de gobernanza con su socio Erik Zhang. Este plan surge tras la primera divulgación financiera pública de la organización desde 2019, que reveló que al final de 2025, la fundación y Neo Global Development (NGD) controlaban aproximadamente $461 millones en activos. La propuesta de Hongfei tiene como objetivo transformar el modelo de gobernanza informal y centrado en los fundadores que ha caracterizado a Neo durante su primera década, buscando establecer un marco más transparente y responsable.

La reestructuración incluye el traslado de la fundación a las Islas Caimán, la creación de una junta directiva de cinco miembros y la designación de un Supervisor independiente con la capacidad de bloquear violaciones de los estatutos. Además, se propone un período de 24 meses en el que ninguno de los fundadores podrá formar parte de la junta o del cuerpo supervisor. Esta medida busca evitar la concentración de poder y fomentar una gestión más democrática y participativa, en un contexto donde las redes blockchain más antiguas enfrentan desafíos para evolucionar más allá de la gobernanza centrada en sus fundadores.

Hongfei argumenta que este cambio es necesario para restaurar la confianza de la comunidad, que se ha visto afectada por la falta de transparencia y la gestión informal de los activos. Según los datos divulgados, la fundación y NGD controlan aproximadamente 41 millones de NEO, lo que representa el 31.3% del total, principalmente bajo un control de firma única. El plan “Giveback II” propone devolver 49.5 millones de NEO reservados a la comunidad y consolidar las inversiones gestionadas por NGD de vuelta a la fundación, que operará bajo informes financieros anuales obligatorios y validaciones en cadena para transferencias significativas.

Este conflicto interno en Neo refleja una tendencia más amplia en el ámbito de las finanzas descentralizadas (DeFi), donde las luchas de gobernanza y las ventajas percibidas para los insiders están generando preocupación entre los usuarios e inversores. La situación de Neo se asemeja a otros casos en el espacio DeFi, como el de Aave, donde las disputas de gobernanza han planteado interrogantes sobre el poder que deben tener los proveedores de servicios establecidos dentro de las organizaciones autónomas descentralizadas. La falta de claridad en la gobernanza puede llevar a una disminución de la confianza de los inversores y a una menor participación en la red.

A medida que Neo intenta redefinir su modelo de gobernanza, Hongfei ha reconocido que la base de usuarios actual no se compara con la que existía entre 2017 y 2021. La comunidad se ha vuelto más concentrada en los tenedores a largo plazo y en grupos comunitarios, mientras que el mercado chino, que alguna vez fue un motor de actividad, ha disminuido debido a las restricciones impuestas por Beijing. Además, Neo no logró capitalizar el auge de las finanzas descentralizadas durante el “DeFi Summer” debido a retrasos en la implementación de su actualización N3. En este contexto, Hongfei sugiere que el futuro de la actividad en cadena estará impulsado menos por humanos y más por agentes autónomos de inteligencia artificial, posicionando a Neo X como una blockchain optimizada para esta transición.

En los próximos 12 a 24 meses, el éxito de la reestructuración y la tesis de la inteligencia artificial dependerá de la capacidad de Neo para completar su transformación y atraer proyectos significativos que operen bajo este nuevo paradigma. Si estos hitos no se logran, Hongfei ha indicado que reconsiderará su posición en la junta. La evolución de Neo y su capacidad para adaptarse a un entorno de blockchain en constante cambio será crucial para su relevancia futura en el ecosistema cripto.