Las revisiones anuales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) están generando preocupación en el mercado cambiario mexicano. Según el estratega de BBVA, Miguel Ángel Iturribarria, estas revisiones podrían llevar al peso mexicano a cotizar entre 18 y 18.5 pesos por dólar, lo que representaría una depreciación del 7% respecto a los niveles actuales. Este escenario se ha convertido en la hipótesis principal para muchos analistas en México, quienes advierten que la incertidumbre en torno a las negociaciones podría frenar una de las mejores rachas alcistas del peso en los mercados emergentes.

La moneda mexicana había mostrado una notable estabilidad y fortaleza en el último año, impulsada por un dólar débil y el optimismo en torno a las negociaciones comerciales del gobierno de Claudia Sheinbaum con Estados Unidos. Sin embargo, la situación ha cambiado con la posibilidad de revisiones anuales del T-MEC, que se prevén para el 1 de julio. La visita del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, la próxima semana, será crucial para avanzar en los temas pendientes de la relación comercial bilateral, incluyendo las reglas de origen y las cadenas de suministro.

Históricamente, el peso ha sido una de las monedas más estables de la región, pero la guerra en Irán y otros factores geopolíticos han introducido volatilidad en los mercados. A pesar de esto, Iturribarria señala que el atractivo del peso para los operadores de carry, que buscan aprovechar el diferencial de tasas de interés, podría servir como un ancla para evitar una depreciación más pronunciada. Actualmente, la tasa de interés de política monetaria en México es más alta en comparación con otros países emergentes, lo que podría ayudar a sostener la moneda en niveles más favorables.

Los analistas de Scotiabank han estimado que la probabilidad de revisiones anuales del T-MEC oscila entre el 40% y el 50%, lo que refuerza la idea de que este será un factor determinante en la evolución del peso en el corto plazo. Las negociaciones se centrarán en temas críticos como el acero, el aluminio y la industria automotriz, donde México busca proteger su industria nacional mientras que Estados Unidos busca ampliar su acceso a ciertos mercados. Las tensiones entre ambos países podrían influir en la dirección del peso en las próximas semanas.

A medida que se acerque la fecha de la revisión del T-MEC, los operadores deberán estar atentos a las declaraciones y resultados de las negociaciones. La evolución del peso mexicano dependerá en gran medida de cómo se resuelvan estos temas y de la respuesta del mercado a las decisiones que tomen ambos gobiernos. En este contexto, la cotización del peso podría experimentar fluctuaciones significativas, lo que requerirá un monitoreo constante por parte de los inversores y operadores en la región.