- El superávit primario de marzo fue de $930.284 millones, equivalente a 0,5% del PBI.
- Los ingresos totales alcanzaron $14.517.258 millones, con un incremento del 30,8% interanual.
- Los gastos primarios se elevaron a $11.391.520 millones, un aumento del 31,5% interanual.
- La privatización de centrales hidroeléctricas aportó más de US$700 millones al Tesoro.
- La recaudación tributaria creció solo un 21,6%, por debajo de la inflación, marcando la octava caída mensual consecutiva.
El Gobierno argentino anunció que marzo de 2026 cerró con un superávit primario estimado en 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que equivale a $930.284 millones. Este resultado se suma a los superávits registrados en enero y febrero, que fueron de 0,3% y 0,4% del PBI, respectivamente. La cifra es significativa, considerando que el superávit primario es un indicador clave de la salud fiscal del país, ya que muestra que el Gobierno está generando más ingresos de los que gasta, excluyendo los pagos de deuda.
En términos de ingresos, el Ministerio de Economía reportó que los ingresos totales alcanzaron los $14.517.258 millones, lo que representa un incremento nominal interanual del 30,8%. Sin embargo, los gastos primarios también crecieron, alcanzando los $11.391.520 millones, con una variación nominal del 31,5% interanual. Esto sugiere que, aunque el Gobierno está logrando un superávit, la presión sobre los gastos sigue siendo alta, lo que podría complicar la sostenibilidad de este resultado en el futuro.
Un factor notable en este mes fue un ingreso extraordinario relacionado con la privatización de las centrales hidroeléctricas del Comahue, que aportó más de US$700 millones al Tesoro. Sin este ingreso extraordinario, el superávit primario habría sido de $2.085.834 millones, lo que indica que la dependencia de ingresos no recurrentes puede ser un riesgo para la estabilidad fiscal a largo plazo. Además, la recaudación tributaria mostró signos de debilidad, con un aumento del 21,6% en marzo, que se sitúa por debajo de la inflación, lo que indica que el crecimiento de los ingresos fiscales está perdiendo impulso.
Para los inversores, el superávit primario reafirma el compromiso del Gobierno con la disciplina fiscal, lo que podría ser un factor positivo para la confianza en el mercado. Sin embargo, la caída en la recaudación tributaria por octavo mes consecutivo y el aumento de los gastos primarios son señales de alerta. Los inversores en bonos argentinos, por ejemplo, deben considerar cómo estas dinámicas fiscales podrían afectar la capacidad del Gobierno para cumplir con sus obligaciones de deuda en el futuro.
A medida que avanzamos hacia el segundo trimestre de 2026, será crucial observar cómo el Gobierno maneja sus cuentas fiscales, especialmente en un contexto donde la inflación sigue siendo un desafío. La próxima publicación de datos fiscales y la evolución de la recaudación tributaria serán indicadores clave a seguir. Además, el impacto de la privatización de activos estatales y su efecto en el flujo de caja del Tesoro también será un aspecto a monitorear en los próximos meses.
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