- La proyección de superávit de USD60.000 millones quintuplicaría el saldo comercial de 2025.
- La producción de petróleo en Argentina alcanzará un récord de un millón de barriles diarios este año.
- El crecimiento en la producción de gas natural se verá impulsado por nuevas terminales de licuefacción.
- El encarecimiento de la energía a nivel global puede tener efectos negativos sobre la inflación y la demanda a largo plazo.
- Argentina se vuelve más atractiva para inversores internacionales debido a su abundancia de recursos y estabilidad relativa.
El secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, anunció que Argentina podría alcanzar un superávit comercial de USD60.000 millones en el sector de energía y minería en los próximos cinco años. Esta proyección se basa en el crecimiento de la producción hidrocarburífera, el desarrollo minero y la expansión de grandes proyectos de inversión bajo el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). Durante su intervención en el Summit 2026 de AmCham, González destacó que esta cifra quintuplicaría el superávit comercial total de USD11.200 millones registrado en 2025, lo que subraya un cambio significativo en la balanza comercial del país.
Para entender la magnitud de esta proyección, es importante considerar que el superávit comercial en 2025 fue un hito en sí mismo, y la estimación de USD60.000 millones se fundamenta en proyectos concretos que ya están en desarrollo. González enfatizó que esta cifra no es el límite, ya que podría ampliarse con el aporte adicional de sectores como el cobre y el gas natural licuado (GNL). Este crecimiento en la producción de hidrocarburos se traduce en un aumento significativo de las exportaciones, lo que podría mejorar la situación fiscal del país y su capacidad para generar divisas.
En el ámbito energético, el secretario resaltó el notable aumento en la producción de petróleo, que actualmente se sitúa en cerca de 890.000 barriles diarios, con la expectativa de alcanzar el millón de barriles diarios este año. Este incremento es un hito que no se había visto en Argentina en mucho tiempo. Además, González anticipó que el crecimiento en la producción de gas natural se verá impulsado por la mejora en la infraestructura exportadora, con la primera terminal de licuefacción programada para el próximo año, lo que permitirá un aumento en las exportaciones de GNL.
Sin embargo, el funcionario también advirtió sobre el impacto negativo del encarecimiento global de la energía en la economía argentina. Aunque la suba de precios energéticos puede generar beneficios fiscales y cambiarios por el aumento en la recaudación de retenciones a las exportaciones, también implica un aumento en los costos del GNL importado para la generación eléctrica y del gasoil. Este escenario plantea un desafío para el gobierno, que deberá equilibrar los beneficios y los costos asociados a la volatilidad de los precios energéticos en el mercado internacional.
Desde una perspectiva más amplia, González mencionó que el mundo está experimentando un cambio de paradigma en materia energética, donde la seguridad energética ha pasado a ser una prioridad. En este contexto, Argentina se posiciona como un país atractivo para las inversiones, gracias a sus abundantes recursos naturales y a un ecosistema empresarial que funciona adecuadamente. Esto podría traducirse en un mayor interés de inversores internacionales, lo que a su vez beneficiaría la economía local y podría generar un efecto positivo en el mercado de divisas y en la estabilidad económica del país a largo plazo.
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