El dólar global se depreció un 0,26% en la jornada, marcando su séptima caída consecutiva, mientras que el índice dólar se situó en 98,08 puntos, su nivel más bajo desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Esta caída se produce en un contexto de creciente optimismo en los mercados, impulsado por la posibilidad de una reanudación de las conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. Las acciones en Wall Street también reflejaron este clima positivo, con el S&P 500 avanzando un 1,11% y el Nasdaq subiendo un 1,84%.

La debilidad del dólar se ha visto favorecida por un dato de inflación en Estados Unidos que fue menor al esperado, con el Índice de Precios al Productor (IPP) subiendo solo un 0,5% en marzo, frente a un pronóstico de 1,1%. Este resultado ha llevado a los inversores a ajustar sus expectativas sobre futuras subidas de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, lo que a su vez ha alimentado el apetito por activos de riesgo. Karl Schamotta, estratega de Corpay, destacó que hay señales claras de que se busca una salida diplomática al conflicto, lo que ha impactado directamente en las expectativas cambiarias.

Sin embargo, los analistas advierten que la cautela sigue presente en el mercado. A pesar del optimismo, los inversores están operando con la esperanza de una resolución, no con la certeza de que se alcanzará. Cualquier cambio en el entorno político podría alterar rápidamente el panorama actual. En este sentido, el mercado energético también ha sentido el impacto de estas expectativas, con el crudo estadounidense cayendo más de 7%, hasta los 92 dólares por barril, y el Brent retrocediendo a la zona de 95 dólares. Esta caída en los precios del petróleo se debe a la percepción de que un eventual acuerdo podría reducir los riesgos sobre el suministro global, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz.

En el contexto de la caída del dólar, el oro también retrocedió más de un 1%, cotizando a 4.976 dólares por onza. Este retroceso se debe a la menor aversión al riesgo en los mercados y a la fortaleza relativa del dólar. A pesar de la caída, el oro sigue operando en torno a los 5.000 dólares en un entorno de baja liquidez, afectado por feriados en Estados Unidos y Asia. Los últimos datos económicos en Estados Unidos muestran señales mixtas, con la inflación moderándose y un mercado laboral que se mantiene sólido, lo que genera incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria.

De cara al futuro, los inversores deberán estar atentos a las próximas declaraciones de la Reserva Federal, especialmente las de voces como la de Austan Goolsbee, quien sugirió que los recortes de tasas podrían demorarse más de lo previsto, incluso hasta 2027, dependiendo de la evolución de la inflación. Asimismo, el desarrollo de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán será crucial para determinar la dirección de los mercados en el corto plazo. La situación geopolítica y las expectativas sobre tasas de interés seguirán siendo factores determinantes en la evolución del dólar y los activos de riesgo en las próximas semanas.