El dólar mayorista continuó su tendencia a la baja, cayendo por sexta jornada consecutiva y alcanzando un nuevo mínimo nominal de $1.354. Este descenso se produce en un contexto de mayor oferta de divisas, lo que ha permitido al Banco Central (BCRA) acumular reservas. En la jornada, el volumen operado superó los u$s581,1 millones, lo que indica un mercado activo, aunque la brecha con el techo de la banda cambiaria se sitúa en un 23,8%.

El comportamiento del tipo de cambio mayorista ha sido notable, ya que se encuentra por debajo de los $1.360, un nivel que no se había visto en casi seis meses. A medida que el mercado ajusta sus expectativas a la baja, se observa una caída en los contratos de futuros, que operaron con pérdidas de hasta un 1,5%. Las proyecciones actuales sugieren que el tipo de cambio mayorista podría alcanzar los $1.368 para fines de abril, lo que refleja un ajuste en las expectativas del mercado.

En el segmento minorista, el promedio de entidades financieras relevado por el BCRA se posicionó en $1.387,78 para la venta, mientras que el dólar tarjeta se ubicó en $1.800,5. Por otro lado, el dólar blue experimentó un leve aumento, alcanzando los $1.400, lo que sugiere que, a pesar de la caída en el dólar mayorista, los tipos de cambio paralelos siguen mostrando cierta resistencia. Esta dinámica sugiere que la percepción del riesgo en el mercado sigue presente, a pesar de la estabilidad momentánea en el tipo de cambio oficial.

El BCRA ha superado el 50% de su meta de compra de reservas, acumulando un saldo neto a favor de u$s5.533 millones en lo que va del año, gracias a la compra de u$s112 millones en la jornada reciente. Esta estrategia busca fortalecer las reservas sin presionar el techo de la banda cambiaria. Sin embargo, la apreciación del tipo de cambio real ha comenzado a generar inquietudes sobre un posible atraso cambiario, dado que el índice multilateral se encuentra en niveles mínimos desde 2017. Esto podría tener implicancias en la competitividad de las exportaciones argentinas, que ya enfrentan desafíos en un entorno global incierto.

Mirando hacia el futuro, se espera que la liquidación de la cosecha gruesa impulse la oferta de divisas, lo que podría permitir al BCRA continuar comprando reservas. Sin embargo, analistas advierten que, de cara a 2027, la evolución del tipo de cambio dependerá en gran medida del contexto macroeconómico y de la capacidad del BCRA para mantener su posición de reservas. La atención se centrará en la dinámica de la cosecha y en cómo esto impactará en la estabilidad cambiaria en los próximos meses, especialmente con la proyección de un tipo de cambio mayorista que podría alcanzar los $1.700 hacia diciembre de 2026.