La reciente migración de capitales y población hacia el "Boom Belt" en el sureste de Estados Unidos ha generado un cambio significativo en el panorama económico del país. Este conjunto de 11 estados, que incluye a Florida y Texas, ha alcanzado un Producto Interno Bruto (PIB) de $9 billones, superando a otras regiones tradicionales como Nueva York y Chicago. Durante un panel en Miami, los gobernadores Ron DeSantis y Greg Abbott destacaron que esta región ha absorbido el 70% del crecimiento poblacional de EE.UU. en los últimos cinco años, lo que indica un movimiento masivo hacia áreas con políticas fiscales más favorables.

Este fenómeno no es solo un reflejo del clima soleado y las playas, sino que también se debe a la búsqueda de un entorno económico más amigable. Los estados del "Boom Belt" han implementado políticas que favorecen a los negocios, como la eliminación de impuestos sobre la renta y la creación de un marco regulatorio menos restrictivo. DeSantis mencionó que Florida ha visto un ingreso ajustado de ingresos más alto que nunca en la historia del país, lo que subraya la tendencia de los individuos y empresas a escapar de estados con altos impuestos y regulaciones más severas.