La recaudación del Impuesto a los Ingresos Brutos en Argentina ha mostrado una tendencia preocupante en el primer trimestre de 2026, con una caída real del 7% en la Provincia de Buenos Aires y del 7,9% en la Ciudad de Buenos Aires. Estos números reflejan una disminución en la capacidad de las provincias para generar ingresos propios y sugieren que la situación económica se está deteriorando. En total, la recaudación alcanzó los $961.709 millones en Buenos Aires y $973.722 millones en CABA, lo que plantea serias dudas sobre la sostenibilidad fiscal de estas jurisdicciones en el futuro cercano.

El sistema de recaudación de Ingresos Brutos, que incluye aportes de contribuyentes de otras provincias a través del Convenio Multilateral, ha sido un pilar fundamental para las finanzas provinciales. Sin embargo, en el primer trimestre, las provincias solo lograron recaudar casi $6 billones a través de cuentas bancarias, lo que representa un incremento marginal del 1,1% interanual. Este crecimiento es insuficiente para cubrir las necesidades fiscales crecientes, especialmente considerando que el 63% de la recaudación proviene de contribuyentes que operan en múltiples jurisdicciones.

La situación se complica aún más con la caída de los anticipos en cuentas bancarias y tarjetas, que han mostrado descensos significativos. Por ejemplo, el sistema SIRCREB, que genera anticipos automáticos, ha experimentado una baja del 7% en términos reales. Además, otros sistemas de percepción, como el SIRTAC y el SIRPEI, han caído un 8% y un 13%, respectivamente. Este panorama sugiere que las provincias están perdiendo su capacidad de recaudar ingresos de manera efectiva, lo que podría llevar a un mayor auxilio del Gobierno nacional para cubrir sus gastos.

Las implicancias para los inversores son claras: un mayor auxilio del Gobierno nacional podría generar presiones adicionales sobre el presupuesto federal, lo que podría afectar la estabilidad fiscal del país. Con un riesgo país que supera los 600 puntos, el acceso a los mercados de capitales se vuelve cada vez más complicado. Esto podría traducirse en un aumento en las tasas de interés y una mayor volatilidad en los activos argentinos, lo que afectaría tanto a los inversores locales como a los extranjeros.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de la recaudación de Ingresos Brutos y la respuesta del Gobierno nacional. Si la tendencia de caída se mantiene, es probable que las provincias intensifiquen sus pedidos de asistencia financiera. Además, la situación económica general, incluyendo el comportamiento del riesgo país y las tasas de interés, será determinante para evaluar el impacto en el mercado. Los próximos meses serán clave para entender cómo estas dinámicas se desarrollan y afectan la economía argentina en su conjunto.