La economía peruana se encuentra en un momento favorable, con un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) que alcanzó casi el 4% en 2025. Este incremento ha sido impulsado principalmente por una notable expansión del 10% en la inversión privada, la más alta desde 2012. Este dinamismo es crucial, ya que la inversión privada había estado estancada o en retroceso durante varios años. Para 2026, se proyecta que la inversión privada continúe su tendencia ascendente, alcanzando un 9.5%, lo que representa un avance significativo en comparación con los años anteriores.

El contexto macroeconómico de Perú es alentador, con un superávit comercial histórico de US$ 37,025 millones en 2025, gracias a los altos precios de los metales y un volumen de exportaciones sin precedentes. Este superávit no solo refleja la fortaleza del sector externo, sino que también proporciona un colchón que puede ser vital ante posibles crisis económicas globales. Además, el país ha mantenido un control estricto sobre sus reglas fiscales, reduciendo el déficit fiscal del 3.4% en 2024 a un 2.2% del PBI al cierre de 2025, cumpliendo con los límites establecidos.