Un reciente informe de economistas de la Casa Blanca ha revelado que la prohibición de los rendimientos en stablecoins tendría un impacto mínimo en el sector bancario estadounidense. Según el Consejo de Asesores Económicos, el traslado de fondos desde stablecoins hacia depósitos bancarios no generaría un aumento significativo en la capacidad de préstamo de los bancos. En su escenario base, se estima que el total de préstamos bancarios podría incrementarse en aproximadamente 2.1 mil millones de dólares, lo que representa solo el 0.02% del mercado de préstamos de 12 billones de dólares.

Este análisis se produce en medio de un creciente conflicto entre las instituciones bancarias y la industria de criptomonedas respecto a los rendimientos que ofrecen las stablecoins. Organizaciones bancarias, como los Banqueros Independientes de América, han expresado su preocupación de que estos rendimientos podrían reducir drásticamente la capacidad de los bancos para otorgar préstamos. Sin embargo, los grupos de criptomonedas han desestimado esta afirmación, argumentando que los rendimientos en stablecoins no afectan negativamente el sistema bancario.

El informe también señala que la prohibición de los rendimientos en stablecoins podría acarrear costos económicos significativos. Se estima que la pérdida neta de bienestar podría alcanzar alrededor de 800 millones de dólares anuales, principalmente porque los usuarios perderían el acceso a los rendimientos que ofrecen estas criptomonedas. La relación costo-beneficio es de aproximadamente 6.6, lo que indica que los costos económicos superarían con creces cualquier ganancia en términos de préstamos.

Desde la promulgación de la Ley GENIUS en julio de 2025, que prohíbe a los emisores de stablecoins pagar intereses, se ha generado un vacío regulatorio. Aunque las plataformas de terceros, como los intercambios de criptomonedas, pueden seguir ofreciendo rendimientos, la propuesta de la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales busca aclarar si los rendimientos deben ser restringidos en general o permitidos bajo ciertas condiciones. Esta incertidumbre regulatoria podría influir en la adopción de stablecoins y en la forma en que los inversores interactúan con estos activos.

Con el avance de la legislación, es crucial observar cómo se desarrollan las discusiones en el Congreso de EE. UU. y si se programarán audiencias para la Ley de Claridad. La evolución de estas normativas podría tener repercusiones no solo en el mercado estadounidense, sino también en la percepción y uso de las criptomonedas en otros países, incluyendo Argentina, donde el interés por las stablecoins ha crecido en los últimos años. Los inversores deben estar atentos a los cambios regulatorios que podrían afectar la dinámica del mercado de criptomonedas y su relación con el sistema bancario tradicional.