- El precio del gasoil en Argentina ha aumentado un 15% debido al conflicto en Medio Oriente.
- La Ley 27.640 reduce el corte obligatorio de biodiésel del 10% al 7,5%, mientras que el bioetanol se mantiene en el 12%.
- Argentina tiene capacidad instalada de producción de biodiésel cuatro veces superior al consumo interno de gasoil.
- La Unión Europea está implementando restricciones que podrían limitar el acceso del biodiésel argentino a su mercado, valorado entre 350 y 400 millones de dólares anuales.
- La reciente Resolución 79/2026 permite a las petroleras aumentar el corte de bioetanol en naftas del 12% al 15%, lo que ha sido bien recibido por la industria.
- El sector azucarero enfrenta desafíos significativos, como la falta de seguridad jurídica y precios deprimidos, que podrían obstaculizar la expansión necesaria.
El reciente aumento en los precios de los combustibles en Argentina, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, ha reavivado el debate sobre el papel de los biocombustibles en la matriz energética del país. Este incremento ha llevado a un aumento del 15% en el precio del gasoil, lo que ha generado reclamos urgentes del sector agroindustrial para avanzar en una nueva legislación que amplíe la participación de biodiésel y bioetanol. Aunque la cotización del barril de petróleo se desplomó tras el anuncio de un alto el fuego, la incertidumbre geopolítica persiste, lo que afecta la estabilidad del mercado energético local.
Actualmente, la Ley 27.640, vigente hasta 2030, establece un corte obligatorio de biodiésel en el gasoil que ha sido reducido del 10% al 5% y ahora se encuentra en torno al 7,5%, mientras que el bioetanol se mantiene en un 12%. Sin embargo, diversos actores del sector, como Gustavo Idígoras de Ciara-Cec, han señalado que Argentina tiene la capacidad suficiente para aumentar la producción de biocombustibles y así reducir la dependencia de importaciones. Idígoras enfatiza que el país podría sustituir importaciones y estabilizar precios si se fomenta la libre competencia a través de una nueva ley.
El contexto internacional también añade presión sobre el sector. La Unión Europea está implementando restricciones ambientales que podrían limitar el acceso del biodiésel argentino a su mercado, valorado entre 350 y 400 millones de dólares anuales. A esto se suma el cierre del mercado estadounidense desde 2017, donde se aplican aranceles de hasta el 150%, y las restricciones impuestas por Perú. Esta situación resalta la necesidad de que Argentina fortalezca su producción nacional de biocombustibles para asegurar su soberanía energética y reducir la vulnerabilidad ante cambios en el mercado internacional.
Desde la Cámara Santafesina de Energías Renovables (CASFER), se argumenta que un aumento en el corte de biodiésel podría contribuir a disminuir los precios en las estaciones de servicio. Marcelo Kusznierz, presidente de CASFER, sostiene que el biodiésel puede jugar un papel clave en la reducción de la dependencia de importaciones y en la generación de valor agregado local, especialmente en provincias como Santa Fe, donde se concentra gran parte de la capacidad productiva del país. Además, se menciona que el bioetanol mejora el octanaje y reduce emisiones, lo que lo convierte en una opción atractiva para el mercado interno.
En cuanto a la regulación futura, se están delineando aspectos de un nuevo marco que busca desregular el sector y elevar el corte de bioetanol al 15%. La reciente Resolución 79/2026 permite a las petroleras aumentar el corte de bioetanol en naftas, lo que ha sido bien recibido por la industria. Sin embargo, el empresario Jorge Rocchia Ferro ha señalado que el sector azucarero enfrenta desafíos significativos, como la falta de seguridad jurídica y precios deprimidos, lo que podría obstaculizar la expansión necesaria para aumentar la producción de bioetanol. La situación actual representa una oportunidad para que Argentina avance hacia una mayor soberanía energética, pero requiere decisiones políticas claras y un marco regulatorio que incentive la inversión.
En resumen, la urgencia de una nueva ley de biocombustibles en Argentina se hace evidente ante el aumento de los precios de los combustibles y la presión internacional. Los actores del sector están trabajando para presentar un proyecto consensuado que fomente la competencia y permita a Argentina aprovechar su capacidad instalada de producción de biocombustibles. La evolución de esta situación será crucial para el futuro energético del país y para la estabilidad de los precios en el mercado interno.
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