En marzo de 2026, el mercado de renta fija brasileño experimentó una notable reprecificación, impulsada por un entorno externo adverso y crecientes incertidumbres fiscales en el país. Los bancos, para atraer a los inversores, elevaron los prêmios ofrecidos en los Certificados de Depósito Bancario (CDBs), lo que resultó en tasas promedio que superaron el IPCA + 7,8% anual. Este aumento en las tasas refleja la presión que enfrentan los bancos, que deben competir no solo entre ellos, sino también con el Tesoro, lo que ha llevado a una escalada en los rendimientos de los papeles, tanto los post-fixados como los indexados a la inflación.

Los CDBs post-fixados con vencimiento a 36 meses, por ejemplo, ofrecieron una tasa promedio de 100,54% del CDI en marzo, en comparación con 100,22% en febrero. Por su parte, los papeles a 24 meses vieron un incremento de 100,17% a 100,56% del CDI. Este aumento en las tasas se debe, en parte, a la aversión al riesgo generada por el conflicto entre Irán y Estados Unidos, que ha llevado a los mercados a anticipar un periodo prolongado de tasas de interés más altas. La percepción de riesgo fiscal en Brasil también ha contribuido a este fenómeno, con dudas sobre el control de la deuda pública que han llevado a los bancos a ofrecer mejores rendimientos para atraer a los inversores.