El nivel de llenado del embalse de Ituango ha descendido a 98,8%, lo que representa una caída significativa en comparación con su capacidad total. Este descenso se ha mantenido durante dos días consecutivos, y los vertimientos han sido mínimos, alcanzando apenas 6,34 GWh. La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios ha indicado que esta tendencia podría llevar al cese definitivo de los vertimientos, lo que podría tener repercusiones en la generación de energía en la región.

En el contexto de la situación hídrica, los caudales del río Cauca se encuentran por debajo de su promedio estacional, lo que contribuye a la reducción de los niveles de llenado en los embalses. Punchiná, por otro lado, ha experimentado un notable rebote, alcanzando un 51,53%, aunque este aumento se atribuye a ajustes operativos y no a mejoras en las condiciones hídricas. Por su parte, el embalse de Playas ha caído a 75,20%, reflejando la reactivación del despacho en la cadena Guatapé-Playas, en un contexto de aportes moderados.

La situación es especialmente crítica en el sistema que abastece a Bogotá, donde Chuza ha descendido a 27,35%, acumulando 18 días consecutivos de caída. Este es uno de los niveles más bajos del sistema, lo que genera preocupación sobre la disponibilidad de agua para la capital. En contraste, Muña ha subido a 58,79%, ampliando la brecha entre los embalses del sistema Chingaza y evidenciando la presión hídrica sobre Bogotá. Actualmente, ningún embalse supera el 100% de su volumen útil, lo que indica una situación generalizada de escasez de agua en la región.

El reporte de la Superintendencia también destaca que el río Ituango, a pesar de ser el que más aporta hídrico al sistema con 711,3 m³/s, se encuentra en un 72% de su promedio histórico. Esta situación de caudales bajos se traduce en una reducción de los vertimientos, lo que podría afectar la generación eléctrica en el país. En contraste, el río Prado ha mostrado un comportamiento positivo, alcanzando un caudal de 145,1 m³/s, lo que representa un 181% de su promedio histórico, lo que podría tener un impacto positivo en los embalses de la región Centro.

A medida que se avanza en el año, la tasa de interés de los títulos a un año ha mostrado una tendencia al alza, incrementándose en 2,2 puntos porcentuales. La subasta reciente para referencia denominada en pesos, con vencimiento el 23 de marzo del próximo año, se realizó a una tasa de interés de corte de 13,650%. Este aumento en las tasas de interés podría tener implicancias en la inversión y el financiamiento en el país, especialmente en un contexto donde la tasa del Emisor se sitúa en 11,25% y el precio del petróleo Brent alcanza niveles no vistos desde 2022.

En este contexto, es crucial monitorear la evolución de los niveles de llenado de los embalses y los caudales de los ríos, especialmente en el marco de la temporada de lluvias que podría influir en la disponibilidad de agua. La situación de los embalses en Bogotá y la capacidad de generación de energía en el país son factores que deberán ser observados de cerca en los próximos meses, a medida que se acerque el final del primer semestre del año y se evalúen las condiciones climáticas y operativas en la región.