Las proyecciones de inflación en Brasil han sido revisadas al alza, alcanzando un 4,36% para 2026, debido a los efectos de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Este conflicto, que comenzó el 28 de febrero, ha provocado un aumento significativo en los precios del petróleo, lo que a su vez ha impactado en el costo de los combustibles en el país. Desde el inicio de la contienda, el precio del barril de petróleo Brent ha escalado de 72 a más de 110 dólares, aunque tras el anuncio de un cese al fuego, los precios han retrocedido a alrededor de 95 dólares.

Los analistas advierten que, además de la guerra, el fenómeno climático de El Niño podría representar un riesgo adicional para la inflación en el segundo semestre de este año. Este fenómeno, que se caracteriza por el calentamiento anómalo del océano Pacífico, podría afectar la producción agrícola, lo que generaría presiones adicionales sobre los precios de los alimentos. Según el Centro Nacional de Monitoramiento y Alertas de Desastres Naturales, hay más del 80% de probabilidad de que El Niño se manifieste en la segunda mitad de 2026, lo que podría complicar aún más la situación inflacionaria.

El Banco Central de Brasil ha estado ajustando sus previsiones en respuesta a estos cambios. La mediana de las proyecciones del boletín Focus ha mostrado un aumento continuo en las expectativas de inflación, que antes de la guerra se situaban en 3,91%. La presión sobre los precios es evidente, y los economistas han comenzado a ajustar sus estimaciones, con algunos pronosticando una inflación que podría superar el techo de la meta del 4,5%. Por ejemplo, la consultora Logos Economía ha elevado su proyección a 4,8% para 2026.

La situación es preocupante para el gobierno del presidente Lula, especialmente en un año electoral. En un intento por mitigar el impacto de la inflación, el gobierno ha anunciado medidas como la creación de una subvención adicional para el diésel y el gas de cocina, así como la eliminación de impuestos sobre el biodiésel y el queroseno de aviación. Estas acciones buscan contener el aumento de los precios de los combustibles y, por ende, de los costos de transporte, que afectan a toda la cadena de producción.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a cómo la inflación podría influir en la política monetaria del Banco Central. Actualmente, la tasa Selic se encuentra en 14,75%, y se espera que la mediana de las proyecciones del mercado indique un descenso a 12,5% para finales de año. Sin embargo, el presidente del Banco Central, Gabriel Galípolo, ha enfatizado la necesidad de actuar con cautela, sugiriendo que las decisiones sobre tasas de interés dependerán de la evolución de la inflación y del contexto internacional. La situación en el Medio Oriente y el desarrollo de El Niño serán factores clave a monitorear en los próximos meses.