El Banco de la República de Colombia decidió aumentar su tasa de interés en 100 puntos básicos, llevándola a un 11,25%. Esta decisión, tomada el 31 de marzo, responde a un repunte en la inflación que se ha mantenido por encima de las expectativas, así como a un aumento en la inflación básica. En enero y febrero, la inflación total se situó en 5,4% y 5,3%, respectivamente, superando el 5,1% que se registró al cierre de 2025. La situación ha generado críticas desde el Ministerio de Hacienda y otros sectores del Ejecutivo, que consideran que este endurecimiento de la política monetaria podría tener efectos adversos en la economía.

Las minutas de la reunión del Banco revelan que la inflación básica, que excluye alimentos y productos regulados, también ha mostrado un aumento, pasando de 5,0% en diciembre a 5,4% y 5,5% en los dos primeros meses de 2026. Esta tendencia ha llevado a la Junta Directiva a concluir que las presiones inflacionarias continúan presentes en varios frentes de la economía. Además, las expectativas de inflación se mantienen elevadas, con analistas proyectando un cierre de 2026 en 6,3%, lejos del objetivo del 3% establecido por el Banco.

El contexto internacional también ha influido en esta decisión, ya que la guerra en Irán representa un riesgo para la estabilidad económica global. El conflicto podría afectar el crecimiento y, a su vez, impactar los precios del petróleo, lo que podría mejorar los términos de intercambio de Colombia, pero también encarecer productos importados esenciales como el gas y los fertilizantes. Esto podría traducirse en mayores presiones inflacionarias, especialmente en el sector energético y alimentario.

La decisión de elevar la tasa de interés se justifica también por la existencia de desbalances macroeconómicos en el país, como una brecha de producto positiva y un mercado laboral apretado. La mayoría de los miembros de la Junta considera que es necesario actuar con rapidez para evitar aumentos prolongados en el futuro y proteger la credibilidad del esquema de inflación objetivo. Sin embargo, no todos los directores están de acuerdo; algunos argumentan que la inflación es más resultado de choques de oferta y no de excesos de demanda, lo que podría justificar una reducción de la tasa en lugar de un aumento.

A medida que el nuevo gobierno se establece, las finanzas públicas de Colombia comienzan con una tasa del Emisor en 11,25% y un precio del petróleo Brent en su nivel más alto desde 2022, lo que podría generar presión sobre el déficit fiscal. En lo que va del año, la tasa de los títulos a un año ha aumentado en 2,2 puntos porcentuales, lo que indica una tendencia al alza en los costos de financiamiento. Los inversores deben estar atentos a cómo estas decisiones de política monetaria influirán en el mercado de deuda y en la economía en general en los próximos meses, especialmente con la próxima subasta de títulos programada para el 23 de marzo del próximo año.