- Telefónica vende su filial en México por 450 millones de dólares, equivalente a 390 millones de euros.
- La operación generará fuertes minusvalías, sumándose a pérdidas netas de 4.318 millones de euros en 2025.
- La venta incluye la totalidad del capital de Pegaso PCS y Celular de Telefonía, operando bajo la marca de Telefónica.
- La transacción está sujeta a la aprobación de las autoridades regulatorias en México, lo que podría demorar su cierre hasta el tercer trimestre de 2026.
- Con esta venta, Telefónica se queda solo con operaciones en Brasil y Venezuela, buscando concentrar recursos en mercados con mayor potencial de crecimiento.
Telefónica ha concretado la venta de su negocio en México al consorcio Melisa Acquisition por un total de 450 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente 390 millones de euros. Esta transacción marca la salida definitiva de la operadora española del mercado mexicano, consolidando su estrategia de desinversión en América Latina. La operación se enmarca dentro de un proceso más amplio de simplificación del balance de la empresa, que ha enfrentado pérdidas significativas en sus filiales de la región en los últimos años.
La venta incluye la totalidad del capital de las sociedades Pegaso PCS y Celular de Telefonía, que operan bajo la marca de Telefónica en México. Aunque la compañía no ha especificado las pérdidas que se registrarán en su balance, se anticipa que serán considerables, dado que la salida de otras filiales en la región ya había generado pérdidas netas de 4.318 millones de euros en 2025, las segundas más altas en la historia de la empresa. Este movimiento refleja la intención de Telefónica de concentrar sus recursos en mercados que ofrezcan un entorno regulatorio más favorable y un potencial de crecimiento sostenido, como Brasil, donde mantiene una posición estratégica.
La decisión de vender su negocio en México se produce en un contexto de alta competencia y costos operativos elevados, especialmente en un mercado dominado por América Móvil, propiedad de Carlos Slim. Telefónica había intentado adaptarse a esta realidad mediante un acuerdo con AT&T para utilizar su infraestructura, lo que le permitió reducir costos, pero no fue suficiente para revertir la tendencia negativa. La valoración de 450 millones de dólares se considera razonable en el contexto actual del mercado, donde las empresas de telecomunicaciones están buscando optimizar sus estructuras de costos y enfocarse en modelos de negocio más ligeros.
Desde la perspectiva de los inversores, la venta de la filial mexicana es un paso hacia la reducción del apalancamiento financiero de Telefónica, un objetivo que ha sido reiterado por la compañía en sus comunicaciones recientes. La transacción contribuirá a la disminución de la deuda neta, lo que podría mejorar la calificación crediticia de la empresa y su perfil de flujo de caja. Sin embargo, los inversores deben estar atentos a las implicaciones contables de esta operación, que podría reflejarse en el balance de la compañía en el corto plazo.
A futuro, el cierre de esta transacción está sujeto a la aprobación de las autoridades regulatorias en México, lo que podría demorar su finalización hasta el tercer trimestre de 2026. Este proceso de desinversión en México completa un ciclo de reestructuración que ha visto a Telefónica salir de varios mercados en América Latina, lo que plantea preguntas sobre su estrategia a largo plazo en la región. Con Brasil y Venezuela como sus únicos mercados en Latinoamérica, la compañía deberá demostrar que puede generar flujos de caja sostenibles en estos entornos, donde la competencia y las condiciones económicas son desafiantes.
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