En un reciente evento del Bradesco BBI, el economista Nouriel Roubini destacó que los principales riesgos para Brasil provienen de factores internos más que de la escalada de tensiones en el Oriente Medio. A pesar de que el conflicto en la región podría generar inflación global y desaceleración económica, Roubini considera que los efectos sobre la economía brasileña serán más moderados en comparación con otras naciones. Sin embargo, esto no implica que Brasil esté completamente a salvo de las repercusiones de la guerra.

Roubini subrayó que, aunque Brasil es un exportador neto de energía, lo que podría ofrecer cierta protección ante un aumento en los precios del petróleo, el encarecimiento de la energía afectará a toda la economía. Esto se traduce en un aumento de los costos de producción y una disminución del poder adquisitivo de las familias, lo que podría resultar en un entorno de inflación más alta y un crecimiento más débil. Esta dinámica recuerda a episodios de estagflación que el país ha enfrentado en el pasado, aunque con matices diferentes debido a su posición como exportador de energía.

El economista también hizo hincapié en que el contexto político interno, especialmente en un año electoral, será crucial para el futuro económico de Brasil. Las decisiones que tomen los candidatos, ya sea Lula o el hijo de Bolsonaro, influirán en las políticas fiscales y en la implementación de reformas estructurales necesarias para el crecimiento económico. La incertidumbre política puede amplificar los efectos de cualquier choque externo, lo que hace que los inversores deban prestar atención a los acontecimientos políticos dentro del país.

Además, Roubini advirtió sobre el riesgo de dominancia fiscal, un fenómeno que puede ocurrir en economías emergentes donde las presiones sobre las cuentas públicas influyen en la política monetaria. Esto podría resultar en un aumento de la inflación a largo plazo, lo que complicaría aún más el panorama económico. La combinación de inestabilidad política y fragilidad fiscal podría llevar a un deterioro significativo de la confianza en la economía brasileña.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a las elecciones presidenciales y a cómo se desarrollan las políticas fiscales y monetarias en Brasil. La forma en que el nuevo gobierno aborde estos temas será determinante para la estabilidad económica del país. Con elecciones programadas para el próximo año, la incertidumbre política podría generar volatilidad en los mercados, lo que requerirá un seguimiento cercano de los acontecimientos y las decisiones que se tomen en el ámbito fiscal y económico.