Los transportistas de granos en Argentina han intensificado sus protestas, manteniendo más de 40 puntos de bloqueo en rutas cercanas a los principales puertos de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Estas manifestaciones surgen en un contexto crítico, donde los camioneros demandan un aumento tarifario urgente de hasta el 40% debido al incremento del costo del gasoil, que actualmente consume entre el 60% y el 65% del valor del flete. La situación se ha agravado tras el rechazo de una oferta de incremento del 10% presentada por acopiadores y productores, lo que ha llevado a los transportistas a afirmar que no se moverán de la protesta si no reciben al menos un 30% de aumento.

La falta de una tarifa nacional de referencia, resultado de la disolución de la mesa interjurisdiccional por parte del Gobierno, ha dejado a las negociaciones en un estado de estancamiento. Las discusiones ahora se llevan a cabo en mesas provinciales, donde los transportistas expresan que las tarifas actuales son insuficientes para cubrir los costos logísticos, que se han vuelto inviables. En particular, el acceso al puerto de Bahía Blanca, en Ingeniero White, se ha convertido en un punto neurálgico para la exportación de granos, donde las protestas están generando cuellos de botella logísticos.

En el sur de Córdoba, los transportistas han realizado asambleas en varias localidades, reclamando una actualización de tarifas que refleje el impacto del aumento del combustible. La situación es crítica, ya que muchos camioneros han dejado de cargar mercadería, lo que podría afectar la cadena de suministro de granos en el país. La presión sobre los costos se ha intensificado, y los transportistas argumentan que la rentabilidad de sus operaciones se ha visto severamente comprometida, con algunos indicando que pierden dinero en cada viaje debido a las tarifas actuales.

Desde enero hasta abril de 2026, los precios del gasoil y las naftas han aumentado entre un 25% y un 30%, con un salto significativo en marzo debido a la volatilidad de los precios internacionales del crudo, que actualmente ronda los 110 dólares por barril. Este aumento en los costos operativos ha llevado a los transportistas a exigir una recomposición real de las tarifas, con un aumento que debería estar entre el 30% y el 35% para que el sistema pueda ser sostenible. Sin embargo, las propuestas de aumento que han surgido hasta ahora, como la del 10% de la Federación de Acopiadores, han sido consideradas insuficientes.

Las implicancias de estas protestas son significativas para el sector agroindustrial argentino, especialmente en un momento crítico de cosecha. Si las negociaciones no avanzan y las protestas continúan, se podría generar un desabastecimiento de granos en el mercado interno y complicar las exportaciones. Los transportistas han dejado claro que están dispuestos a mantener sus medidas de fuerza hasta que se logre un acuerdo que satisfaga sus demandas. A futuro, será crucial monitorear la evolución de las negociaciones en las mesas provinciales y cualquier nueva propuesta que surja, ya que esto podría definir el rumbo de la logística de granos en Argentina.