- El índice de fertilizantes subió un 26.2% en marzo, impulsado por un aumento del 53.7% en el precio de la urea.
- El precio de la urea alcanzó los 725.6 dólares por tonelada, el nivel más alto desde abril de 2022.
- El índice de alimentos avanzó un 2.7% mensual, con el aceite de soya subiendo un 15.6% y el trigo HRW un 7.1%.
- El índice de energía del Banco Mundial se disparó un 41.6% en marzo, afectando los costos de producción en toda la cadena de commodities.
- El tomate verde en México ha aumentado casi un 97%, reflejando el impacto del encarecimiento de insumos agrícolas.
- El mercado de fertilizantes enfrenta un choque global estructural, lo que anticipa una menor rentabilidad agrícola y un traslado de costos hacia los alimentos.
Los precios internacionales de fertilizantes y alimentos han experimentado un notable incremento en marzo, lo que anticipa nuevas presiones sobre la inflación global y, en particular, sobre el sector agroalimentario en México. Según el último informe Pink Sheet del Banco Mundial, el índice de fertilizantes se elevó un 26.2% en comparación con el mes anterior, siendo uno de los aumentos más significativos entre todos los commodities. Este aumento fue impulsado principalmente por la urea, cuyo precio se disparó un 53.7%, alcanzando niveles que no se veían desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022.
En términos absolutos, el precio de la urea pasó de 472 a 725.6 dólares por tonelada entre febrero y marzo, marcando su máximo desde abril de 2022. Otros insumos también han mostrado incrementos significativos, como el fosfato diamónico (DAP), que subió a 658.3 dólares por tonelada, y el cloruro de potasio, que alcanzó los 380.6 dólares. Este encarecimiento de los fertilizantes, que son insumos críticos para cultivos básicos, suele trasladarse a los precios de los alimentos con un cierto rezago, lo que presiona aún más la inflación.
Por otro lado, el índice de alimentos también avanzó un 2.7% mensual, reflejando aumentos en aceites vegetales y granos. En particular, el aceite de soya experimentó un incremento del 15.6%, pasando de 1,282 a 1,482 dólares por tonelada, mientras que el aceite de palma kernel subió un 12.2%, alcanzando los 2,574 dólares. En el caso de los granos, el trigo HRW registró un aumento del 7.1%, subiendo de 257.6 a 275.9 dólares por tonelada, mientras que el maíz avanzó ligeramente a 212.7 dólares.
El aumento en los precios de los fertilizantes está estrechamente relacionado con el mercado energético, que también ha visto un aumento significativo. El índice de energía del Banco Mundial se disparó un 41.6% en marzo, impulsado por un incremento del 59.4% en el gas natural en Europa y un alza del 45.8% en el petróleo Brent. Estos aumentos han elevado considerablemente los costos de producción y transporte en toda la cadena de commodities. El gas natural europeo, por ejemplo, pasó de 11.24 a 17.91 dólares por millón de BTUs, mientras que el crudo Brent subió a 103.7 dólares por barril, niveles que no se observaban en meses recientes.
Dada la dependencia de los fertilizantes nitrogenados del gas natural, el encarecimiento energético explica en gran medida el salto observado en el precio de la urea. En México, este repunte ya comienza a reflejarse en los costos de producción y en los precios al consumidor. Álvaro López Ríos, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), advirtió que el aumento de precios en fertilizantes, con alzas del 30% y más en insumos como urea y diésel, impacta directamente en el costo de producción agrícola. Esto se traduce en un aumento significativo en el precio final de alimentos básicos, como el tomate verde, que ha aumentado casi un 97%, pasando de 28 a 60 pesos por kilogramo.
Este comportamiento pone de manifiesto la vulnerabilidad estructural del campo mexicano ante choques externos. Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), advirtió que el aumento de precios ejercerá presión directa sobre el programa Fertilizantes para el Bienestar, lo que podría resultar en una mayor presión presupuestal. Con los mismos recursos, se adquirirá un menor volumen de insumos, lo que podría reducir la cobertura o la cantidad entregada por productor. En este contexto, el mercado de fertilizantes enfrenta un choque global de carácter estructural, exacerbado por tensiones geopolíticas, lo que anticipa una menor rentabilidad agrícola y un traslado de costos hacia los alimentos, afectando no solo la inflación, sino también la seguridad alimentaria y la estabilidad del campo mexicano en los próximos meses.
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