El desempleo juvenil en Perú ha alcanzado niveles alarmantes, con una caída del 2.1% en la población ocupada de jóvenes de 14 a 24 años durante el último año. Este grupo es el único que ha experimentado un retroceso en su tasa de empleo, mientras que la informalidad se ha disparado, alcanzando un 84.9% entre los jóvenes trabajadores, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). La situación se agrava si consideramos que, en 2024, la OCDE advirtió que uno de cada cinco jóvenes peruanos de entre 15 y 29 años no estudia ni trabaja, lo que los clasifica como ninis.

En este contexto crítico, las temáticas de empleo y educación han sido centrales en los recientes debates presidenciales. Al menos 13 partidos políticos han presentado propuestas para incentivar la contratación de jóvenes, especialmente aquellos sin experiencia previa. Las iniciativas incluyen créditos tributarios para empresas que contraten practicantes, como sugiere Fuerza Popular, y subsidios que cubrirían hasta el 50% del sueldo mínimo durante el primer año de empleo, propuestos por el Partido Morado. Además, Unidad Nacional ofrece beneficios tributarios a nuevas micro y pequeñas empresas (mypes) que contraten jóvenes, así como bonificaciones en licitaciones públicas si cumplen con una cuota mínima de empleo juvenil.

Sin embargo, la efectividad de estas propuestas ha sido cuestionada. La economista Mónica Muñoz-Nájar señala que experiencias pasadas, como el subsidio a la planilla implementado durante la pandemia, mostraron fallas significativas en su ejecución. Las empresas, especialmente las mypes, enfrentaron dificultades para acceder a los beneficios debido a la burocracia y los retrasos en los pagos. Esto plantea dudas sobre la capacidad del Estado peruano para implementar medidas efectivas que realmente beneficien a los jóvenes en el mercado laboral.

Otro aspecto crítico es la desconexión entre la oferta laboral y las habilidades de los jóvenes. Según un estudio de Apoyo Consultoría, la escasez de talento es vista como el principal obstáculo para el crecimiento empresarial. Esto no solo se limita a perfiles altamente especializados, sino que también afecta a niveles operativos. La presidenta de Horizonte Laboral, Mayen Ugarte, enfatiza que muchos jóvenes no están preparados para los empleos disponibles, lo que resalta la necesidad de políticas que aborden esta brecha de habilidades desde la educación básica hasta la capacitación técnica.

A medida que se acercan las elecciones, es fundamental monitorear cómo los candidatos implementarán sus propuestas y si se tomarán medidas concretas para abordar la situación de los ninis. La inclusión de programas de prácticas y pasantías, tanto en el sector público como privado, podría ser una solución viable, pero su éxito dependerá de la capacidad del Estado y las empresas para adaptarse a las nuevas demandas del mercado laboral. Las elecciones de 2026 serán un punto de inflexión para determinar si estas propuestas se traducen en acciones efectivas que realmente beneficien a la juventud peruana y, por ende, a la economía del país en su conjunto.