A dos meses del inicio del Mundial 2026, se anticipa un evento sin precedentes en la historia del fútbol. Esta edición contará con 48 países participantes y 104 partidos, lo que la convierte en la más grande de la historia. Además, será la primera vez que el torneo se realice en tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Para México, este evento es particularmente significativo, ya que será la tercera vez que el país sea anfitrión, habiendo recibido previamente el Mundial en 1970 y 1986.

El Estadio Azteca, emblemático de la Ciudad de México, será el único estadio en el mundo que haya albergado un partido inaugural del Mundial en tres ocasiones. Este hecho resalta la importancia histórica del evento para el país y su capacidad para atraer la atención global. En términos de audiencia, se estima que el Mundial 2026 podría alcanzar hasta 6,000 millones de espectadores, superando los 5,000 millones que vieron el torneo en Catar 2022. Esto representa una oportunidad única para que México se posicione como un destino turístico y deportivo de primer nivel.

Desde el punto de vista económico, el impacto del Mundial en México será significativo. Se proyecta que las inversiones asociadas al evento sumen alrededor de 8,500 millones de dólares en infraestructura, incluyendo mejoras en el transporte público, aeropuertos y estadios. Además, se espera que el evento genere una derrama económica de más de 3,000 millones de dólares, lo que representa un incremento del 235% en comparación con un fin de semana de Fórmula 1. Este flujo de capital no solo beneficiará a las ciudades anfitrionas, sino que también tendrá un efecto positivo en la economía nacional a largo plazo.

El turismo es uno de los sectores que más se beneficiará, con la llegada de 5.5 millones de visitantes adicionales durante el Mundial. Esto se traduce en un aumento significativo en la demanda de servicios turísticos, desde hoteles hasta restaurantes y comercios locales. Se estima que el evento generará alrededor de 24,000 empleos temporales, lo que contribuirá a la reducción del desempleo en el país. Además, el PIB de México podría crecer entre 0.42 y 0.62 puntos porcentuales gracias a la inyección de capital y la actividad económica generada por el Mundial.

A medida que se acerca la fecha del evento, es crucial monitorear cómo se desarrollan las inversiones y la preparación de las ciudades anfitrionas. Las expectativas son altas, y aunque siempre existen desafíos y críticas, la oportunidad de mostrar a México como un país anfitrión digno es innegable. Con la atención del mundo puesta en el país, se espera que el Mundial 2026 no solo sea un evento deportivo, sino también un catalizador para el crecimiento económico y la promoción del turismo en los años venideros.