- Bruno Riboldi denuncia la desaparición de 190 vacas en Santa Fe.
- Presentó documentos de Senasa que indican irregularidades en el traslado de los animales.
- La liquidación de la venta de 161 animales asciende a $267.024.416,88, realizada sin autorización de Riboldi.
- La defensa de Nicolás Coscia sostiene que la venta era parte de un acuerdo comercial conocido por ambas partes.
- Aún faltan 29 bovinos cuyo paradero es desconocido, aumentando la tensión en el caso.
El caso de la desaparición de vacas en el sur de Santa Fe ha cobrado un nuevo giro tras la reciente publicación de documentos por parte del influencer agropecuario Bruno Riboldi, conocido como "la joya agro". Riboldi ha denunciado la presunta defraudación relacionada con la venta de 190 bovinos que, según su versión, fueron sustraídos de su propiedad sin su autorización. En un video difundido en sus redes sociales, el productor presentó documentación que, a su juicio, refuerza su denuncia y desmiente la versión de un conflicto comercial o de un "autorobo". La causa, que involucra a Nicolás Coscia como imputado, sigue bajo investigación judicial.
Riboldi mostró un acta de Senasa, datada el 19 de marzo de 2026, que documenta que Coscia solicitó el traslado de 190 animales a nombre de su firma, AGRO TRANQUERA SRL. Sin embargo, el organismo indicó que los trámites se realizaron sin la documentación necesaria que acreditara la autoridad para llevar a cabo el traslado. Riboldi considera que esta irregularidad es clave para sostener su denuncia de fraude. Además, presentó una liquidación de la consignataria Aguirre Vázquez SA que detalla la venta de 161 animales por un total de $267.024.416,88, que según Riboldi, se realizó sin su consentimiento.
La situación se complica aún más con la afirmación de Riboldi de que los animales fueron vendidos a un productor de Chabás, quien, según su relato, compró "de buena fe" y aún no ha completado el pago. Los fondos de la operación habrían sido canalizados a través de cheques que fueron retirados por la hermana de Coscia, administradora de la firma vendedora. Riboldi ha expresado su preocupación por la falta de devolución de estos cheques y la desaparición de 29 bovinos cuyo paradero sigue siendo un misterio.
Desde la defensa de Coscia, se ha sostenido una versión diferente, argumentando que la venta de los animales era parte de un acuerdo comercial conocido por ambas partes. Aseguran que se trataba de un esquema habitual en el que el ganado se engordaba y luego se comercializaba, y que Riboldi estaba al tanto de la venta. Esta discrepancia en las versiones añade una capa de complejidad a la situación, ya que la investigación judicial continúa y se espera que se presenten más pruebas en los próximos días.
Para los inversores y actores del mercado agropecuario, este caso resalta la importancia de la transparencia y la regulación en las operaciones comerciales. La falta de documentación adecuada y las irregularidades en los trámites pueden tener implicaciones significativas no solo para los involucrados en este caso, sino también para la confianza en el sector agropecuario en general. A medida que la investigación avanza, será crucial monitorear cómo se desarrollan los acontecimientos y si se implementarán medidas más estrictas para prevenir fraudes similares en el futuro.
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