- En 2025, se estima que ingresaron aproximadamente 4900 tractores a Argentina, de los cuales 3600 son de origen asiático.
- Solo 476 de esos tractores han sido patentados, lo que refleja una brecha significativa en el registro oficial.
- El 75% de los tractores importados se han entregado a clientes, transformando una industria de patentamientos de 5300 unidades en una de 8000 unidades.
- La falta de datos confiables impacta la planificación industrial y la toma de decisiones de inversión en el sector.
- La informalidad en el mercado ha llevado a que la AFAT y la Cafma pidan un marco regulatorio más claro para mejorar la transparencia.
- El CEO de Ombú sugiere que la bancarización de las compras podría cambiar la dinámica del patentamiento en el sector.
La industria de tractores en Argentina enfrenta una creciente preocupación debido a la informalidad en el registro de maquinaria importada, especialmente de origen chino. Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), se estima que en 2025 ingresaron al país aproximadamente 4900 tractores, de los cuales cerca de 3600 son de procedencia asiática. Sin embargo, solo se han patentado 476 unidades, lo que pone de manifiesto una brecha significativa entre las importaciones y los registros oficiales.
La falta de transparencia en el mercado ha generado tensiones entre los fabricantes locales y los importadores. Leandro Brito Peret, director ejecutivo de la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT), ha expresado su preocupación por la informalidad en la comercialización de maquinaria procedente de China, señalando que esta situación complica la planificación industrial. La ausencia de datos confiables afecta la capacidad de las fábricas para proyectar volúmenes de producción y gestionar inventarios, lo que a su vez impacta en la contratación de personal y la compra de insumos.
El fenómeno de la informalidad no es nuevo, pero el aumento en la importación de maquinaria de menor valor y potencia ha exacerbado el problema. Muchos tractores de baja potencia, que no requieren financiamiento bancario para su adquisición, no son patentados. Esto ha llevado a que se estime que el 75% de los tractores importados ya se han entregado a clientes, lo que transforma una industria de patentamientos de 5300 unidades en una de 8000 unidades. Esta discrepancia en los números plantea serias dudas sobre la salud del sector y su capacidad de adaptación a un mercado cada vez más competitivo.
Desde el lado de los importadores, se argumenta que la situación se debe en parte a demoras administrativas y a la naturaleza del mercado. Leandro Castellani, CEO de la fábrica nacional Ombú, ha indicado que el patentamiento de maquinaria agrícola es opcional si se encuentra dentro de una propiedad agropecuaria. Además, ha señalado que históricamente los tractores de menor tamaño no son patentados, lo que contribuye a la falta de datos precisos sobre las ventas en este segmento. Castellani también ha mencionado que la bancarización de las compras podría cambiar esta dinámica, ya que para acceder a un crédito se requiere el patentamiento del bien.
La falta de información estadística confiable no solo afecta la planificación industrial, sino que también tiene implicaciones para las inversiones en el sector. Sin datos claros, las decisiones de inversión pueden ser erróneas o incluso no tomarse. La AFAT ha llevado esta preocupación a las autoridades, buscando establecer un marco regulatorio que permita una mayor transparencia en el mercado. En este sentido, la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) ha coincidido en que la informalidad y la falta de normas de calidad son problemas que deben abordarse urgentemente.
A medida que el sector se enfrenta a la competencia internacional, especialmente de un gigante como China, es crucial que las empresas locales se adapten a las nuevas realidades del mercado. Castellani ha afirmado que la industria metalmecánica debe reconvertirse para mantener su competitividad. En este contexto, la apertura del mercado y la llegada de nuevos jugadores podrían ofrecer oportunidades para los pequeños productores, quienes podrían acceder a maquinaria nueva a precios competitivos. Sin embargo, la clave será cómo el sector maneje esta transición y si logra establecer un entorno más transparente y regulado para todos los actores involucrados.
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