- Caromar ha solicitado un concurso preventivo de acreedores debido a una caída del 42% en sus ventas interanuales.
- La empresa ha cerrado cuatro sucursales y despedido a más de 100 empleados en un intento de ajustar su estructura operativa.
- La competencia agresiva ha llevado a algunos competidores a vender por debajo de sus costos, erosionando los márgenes del sector.
- Caromar ha acumulado cheques rechazados por más de $1.000 millones, reflejando un alto nivel de tensión en su cadena de pagos.
- La deuda bancaria de Caromar es de aproximadamente $55 millones y no presenta atrasos, pero enfrenta problemas con proveedores que exigen pagos anticipados.
- La etapa de negociación con acreedores se extenderá hasta abril de 2027, lo que sugiere un largo proceso de reestructuración.
El supermercado mayorista Caromar, conocido por sus productos de limpieza y perfumería, ha solicitado un concurso preventivo de acreedores, una medida que formaliza su crisis financiera. La compañía, controlada por la familia Manassero y propietaria de marcas como El Coloso, ha atribuido su situación a una combinación de factores que incluyen la caída del consumo, la presión de proveedores, conflictos laborales y juicios millonarios. El Juzgado Comercial N°1 ha calificado el proceso como un "gran concurso", lo que indica la magnitud de la crisis que enfrenta la empresa.
En su presentación, Caromar ha declarado estar en "estado de cesación de pagos", con un notable deterioro en su situación financiera en los últimos meses. Las ventas de sus productos han caído cerca de un 42% interanual entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, lo que refleja una disminución tanto en términos nominales como reales. Este descenso en las ventas ha sido acompañado por una pérdida de capital de trabajo y dificultades para abastecerse, lo que ha llevado a la empresa a cerrar cuatro sucursales y despedir a más de 100 empleados en un intento por ajustar su estructura operativa.
La crisis de Caromar no es un caso aislado, sino que se enmarca en un contexto más amplio de caída del consumo en Argentina. La empresa ha señalado que la competencia se ha vuelto cada vez más agresiva, con algunos competidores vendiendo productos por debajo de sus costos para mantener su participación en el mercado. Esta dinámica ha erosionado los márgenes de ganancia en el sector, afectando especialmente a su unidad industrial. Caromar había invertido significativamente en su planta de jabón en polvo, pero se vio obligada a cerrarla en 2024 debido a la imposibilidad de competir con precios de grandes fabricantes como Unilever.
La situación se ha vuelto aún más crítica en los últimos meses, ya que Caromar ha acumulado cheques rechazados por más de $1.000 millones, lo que refleja un alto nivel de tensión en su cadena de pagos. A pesar de que su deuda bancaria de aproximadamente $55 millones no presenta atrasos, la empresa ha tenido que lidiar con proveedores que exigen pagos anticipados, lo que ha generado faltantes de mercadería y una nueva caída en las ventas. Este ciclo vicioso ha dificultado aún más la recuperación de la compañía, que se ha visto obligada a reducir su plantilla de empleados de 500 a poco más de 200.
De cara al futuro, Caromar ha planteado operar con una estructura más reducida y ha fijado como fecha límite el 28 de mayo próximo para la verificación de créditos. La etapa de negociación con acreedores se extenderá hasta abril de 2027, lo que sugiere un largo camino por delante para la empresa. La evolución del consumo seguirá siendo el principal condicionante de su negocio, y los inversores deben estar atentos a cómo la compañía maneja su reestructuración y si logra alcanzar acuerdos favorables con sus acreedores en un entorno de consumo aún incierto.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.