Fedesarrollo, un centro de pensamiento colombiano, ha publicado su informe de prospectiva económica, donde estima que la economía del país crecerá un 2,6% al cierre de 2026, con un rango que oscila entre el 2,3% y el 2,7%. Esta proyección ha sido revisada a la baja desde el 2,9% anterior, reflejando un deterioro en las perspectivas de los sectores agropecuario, industrial y de la construcción. La entidad también advierte que el crecimiento estará impulsado principalmente por el consumo, que se espera que se expanda un 3,4%, aunque la formación bruta de capital fijo solo crecería un 1,2%, afectada por tasas de interés más altas y un entorno de incertidumbre económica.

En términos regionales, Fedesarrollo anticipa que Bogotá liderará el crecimiento con un 3,1%, seguida de la región Central con un 3,0% y la región Pacífica con un 2,9%. En contraste, el Caribe se proyecta que crecerá solo un 2,1%, lo que refleja disparidades en el desarrollo económico a nivel nacional. La calidad del empleo sigue siendo un desafío, con un aumento del 3,1% en los puestos informales, lo que limita la mejora estructural del mercado laboral, a pesar de que la tasa de desempleo promedio cayó a 8,9% en 2025.

Un factor adicional que influye en la economía colombiana es el choque geopolítico en Medio Oriente, que ha elevado la aversión global al riesgo y ha incrementado los precios del petróleo y del carbón. Fedesarrollo estima que el precio promedio del petróleo Brent alcanzará los 78,1 USD por barril y el carbón colombiano se situará en 106,0 USD por tonelada. Estos aumentos en los precios de las materias primas podrían tener repercusiones significativas en la balanza comercial y en la inflación del país, que ya enfrenta presiones.

La inflación en Colombia se ha mantenido por encima del rango meta del Banco de la República durante 55 meses consecutivos, y se proyecta que cerrará 2026 en un 6,23%, lo que representa un aumento de 1,32 puntos porcentuales respecto a estimaciones anteriores. Las presiones inflacionarias provienen principalmente del sector de servicios, que ha visto un incremento del 6,45% debido a la indexación del salario mínimo, así como del sector alimentario, afectado por condiciones climáticas adversas y el aumento de precios de fertilizantes. Esto sugiere que la política monetaria deberá seguir siendo restrictiva, con una tasa de intervención que podría aumentar a 11,50% para finales de 2026.

A medida que se avanza hacia 2027, Fedesarrollo espera que la inflación converja hacia el 4,82%, aunque la meta del 3,0% no se alcanzaría hasta 2030. Los inversores deben estar atentos a cómo estos factores inflacionarios y el entorno geopolítico pueden afectar la estabilidad económica y las decisiones de política monetaria en Colombia. Además, la tasa de cambio se proyecta que promediará 3,900 COP por dólar en 2026, aunque los riesgos fiscales y la incertidumbre política podrían ejercer presiones de depreciación en el segundo semestre del año.

En resumen, el panorama económico de Colombia para 2026 presenta un crecimiento moderado, con desafíos significativos en términos de inflación y calidad del empleo. La influencia de factores externos, como el conflicto en Medio Oriente, y las condiciones internas, como las tasas de interés y la política fiscal, serán cruciales para determinar la dirección de la economía en los próximos años. Los inversores deben considerar estos elementos al evaluar oportunidades en el mercado colombiano y su interrelación con el contexto regional, especialmente en relación con Brasil y otros países de América Latina.