La empresa brasileña JBS (JBSS32) ha estado en el centro de atención tras su reciente debut en la Bolsa de Nueva York (NYSE) en junio de 2025. Desde que Guilherme Cavalcanti asumió como CFO en 2019, su principal objetivo ha sido reducir el costo de la deuda y asegurar la cotización en mercados internacionales. Con estos cambios, JBS ha logrado mejorar su perfil financiero, lo que la posiciona como un candidato potencial para ingresar a índices bursátiles de mayor relevancia en EE.UU., como el Russell 2000 y, en un futuro, el S&P 500.

BTG Pactual, una de las principales instituciones financieras de Brasil, ha señalado que JBS está madurando sus procedimientos internos y podría ser elegible para formar parte de índices que agrupan a empresas de gran capitalización. Esto no solo podría incrementar la visibilidad de la empresa, sino también atraer a fondos de inversión que solo compran acciones que forman parte de estos índices. La inclusión en el S&P 500, que incluye a las 500 empresas más grandes de EE.UU., podría aumentar el flujo de capital hacia JBS en aproximadamente 3 mil millones de dólares, lo que a su vez podría elevar el precio de sus acciones y mejorar su liquidez.

Sin embargo, el camino hacia la inclusión en estos índices no es sencillo. Actualmente, solo el 28,31% de las acciones de JBS están en circulación, lo que significa que la empresa debe aumentar esta cifra para cumplir con los requisitos de los índices. Además, el valor de mercado de JBS debe superar los 22,7 mil millones de dólares, y debe haber pasado al menos 12 meses desde su listado en EE.UU. Aunque estos hitos son desafiantes, BTG mantiene una perspectiva optimista sobre la capacidad de JBS para alcanzar estos objetivos en el mediano a largo plazo.

La situación actual del mercado de carne en EE.UU. también afecta a JBS. La escasez de rebaños está presionando los márgenes de su división de carne bovina, pero la diversificación de la empresa le permite absorber este impacto. JBS planea invertir alrededor de 1,3 mil millones de dólares en su expansión este año, lo que es un aumento significativo en comparación con años anteriores. Esta inversión no solo busca mejorar su capacidad de producción, sino también posicionar a la empresa para un crecimiento sostenido en un mercado que aún enfrenta desafíos.

En cuanto a las tendencias de consumo, JBS está atenta a las nuevas directrices alimentarias que favorecen hábitos más saludables. Aunque esto podría presentar desafíos para algunas de sus líneas de productos procesados, la empresa confía en que la demanda de proteínas seguirá siendo robusta. A medida que los consumidores se vuelven más conscientes de su salud, JBS deberá adaptarse a estas tendencias para mantener su competitividad en el mercado. Las decisiones estratégicas que tome en este sentido serán cruciales para su desempeño futuro en el mercado.